Las quejas vecinales otra vez protagonistas del festival techno Sunwaves que se volverá a celebrar junto a las Salinas de San Rafael de Roquetas
La cita, nacida en Rumanía en 2007, celebra su edición SW38 del 3 al 7 de septiembre en un enclave que ecologistas, partidos de la oposición y parte del vecindario llevan años señalando por su fragilidad ambiental
Roquetas de Mar
Quejas como la de Magdalena, cuya captura ilustra este artículo, abundan en las redes, sobre todo de parte de los vecinos más cercanos a La Salinas de San Rafael de Roquetas, un espacio, por añadidura, de alto valor ecológico.
Magdalena, vecina de Roquetas afectada de esclerósis múltiple, escribe irónicamente en la página de Facebook del Ayuntamiento de Roquetas: ‘¡Qué ilusión me hace volver a ‘vibrar’ como ya lo hice el año pasado y el anterior…! Cinco días, cinco, ‘maravillosos días en los
que voy a vivir con una constante bomba de relojería llamada SALUD…solo espero que no pete.’

El problema, denuncian desde hace tres ediciones colectivos ecologistas y la oposición municipal, PSOE, y Con Andalucía, es la ubicación del evento: un humedal costero colindante con la Ribera de la Algaida que, pese a no contar con una figura de protección legal específica, alberga especies catalogadas como vulnerables o en peligro crítico de extinción, como la gaviota de Audouin, el charrancito o la cerceta pardilla. Investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) han llegado a advertir que la celebración del festival, tanto por su ubicación como por las fechas —coincidentes con la migración otoñal de varias aves acuáticas—, ‘pone innecesariamente en peligro los valores naturales’ del paraje.

Organizaciones como Ecologistas en Acción y la asociación Serbal Almería han denunciado en ediciones anteriores el festival ante la Fiscalía de Medio Ambiente, Seprona y la Policía Autonómica, y han llegado a convocar manifestaciones frente al propio recinto en los días previos al montaje. A ese frente ambiental se sumó también la crítica política: la oposición municipal —PSOE y Con Andalucía— ha llegado a calificar el festival de «catástrofe ecológica» y ha denunciado ante la Fiscalía presuntas irregularidades en la concesión de la licencia, así como la falta de transparencia del equipo de gobierno de Gabriel Amat a la hora de facilitar el expediente administrativo del evento.

El Ayuntamiento de Roquetas de Mar, gobernado por el PP, por su parte parece obcecado en que se siga celebrándose el festival y además en la misma ubicación porque defienden el festival como un activo económico y de proyección internacional para el municipio, subrayando el impacto que genera en el comercio local gracias a la llegada masiva de visitantes extranjeros, algo que también se pone en duda, porque el éxito de público del festival es más que ‘relativo’, según diversos conocedores de este tipo de festivales a los que hemos pedido opinión para redactar este artículo y los propios comerciantes. Sin embargo, con más o menos público, el ruido continuado persiste durante varios días y noches y la afluencia descontrolada de público a un espacio natural, degradándolo, es un hecho.

