La Junta no tiene quien le compre sus inmuebles en Almería
La Junta de Andalucía mantiene a la venta cinco lotes de inmuebles de su propiedad en Almería capital por un precio conjunto de 2.586.528 euros, después de que ninguno de ellos recibiera ofertas en las dos subastas públicas celebradas el año pasado.
Ante el fracaso reiterado del procedimiento, la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos ha optado por abrir un plazo de venta directa, sin necesidad de convocar una nueva subasta, que permanecerá abierto hasta el 29 de enero de 2027.
Qué inmuebles están en venta
El listado incluye activos de naturaleza muy diversa, todos ellos en la capital almeriense:
- Una vivienda en el edificio Torres Bermejas (Avenida de la Estación, 25), en primera planta, con 158 metros cuadrados construidos. Es el lote más económico de los cinco, con un precio de 226.859 euros.
- Un local comercial y una oficina en ese mismo edificio Torres Bermejas, situados en planta baja y entreplanta respectivamente, interconectados entre sí: el local comercial tiene 258,45 metros cuadrados y la oficina, 399,85 metros cuadrados. Este lote conjunto figura entre los de mayor valor del paquete.
- La antigua sede provincial de IDEA (la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía), en la avenida Pablo Iglesias, 24.
- Un inmueble en la calle Álvarez de Castro, número 25.
- Una parcela de uso residencial en La Cañada de San Urbano, situada en la calle Alonso Cano, dentro del sector SUP-CAÑ-06, con capacidad urbanística para levantar hasta 26 viviendas. Se trata, con diferencia, del activo de mayor potencial de desarrollo de todo el lote almeriense.
Un fracaso que se repite: de la primera subasta a la venta directa
La historia de estos inmuebles no es la de un intento fallido, sino de dos. Los cinco lotes almerienses formaron parte de un procedimiento mucho más amplio, con 28 lotes de patrimonio inmobiliario repartidos por toda Andalucía, que la Dirección General de Patrimonio sacó a subasta bajo la fórmula de «doble subasta sucesiva»: si la primera convocatoria quedaba desierta, se celebraba una segunda con un precio de salida rebajado —en este caso, un 25% por debajo del fijado inicialmente—.
Ya en la primera de esas subastas, celebrada en 2024, el resultado para Almería fue desalentador: según puede consultarse en el propio archivo de subastas finalizadas de la Junta, el lote formado por los tres inmuebles del edificio Torres Bermejas —local comercial, local de oficinas y vivienda— salió con un precio de 876.794 euros, y quedó completamente desierto, sin que nadie llegara a pujar por él. En declaraciones de la época, la propia Consejería, entonces dirigida por Carolina España, admitió que varios de los lotes del procedimiento —entre ellos el de la capital almeriense— habían quedado sin adjudicar, y anunció que trataría de «poner en valor nuevamente» esos inmuebles, bien incorporándolos a una nueva subasta, bien mediante venta directa.
Ese anuncio se cumplió parcialmente: se convocó una segunda subasta con el precio reducido en un 25%, situando el lote conjunto de Torres Bermejas en 745.274 euros. Pero el resultado volvió a ser el mismo: ninguna oferta. Agotada ya la vía de la subasta pública, y con el mandato legal de intentar dar salida a un patrimonio que no tiene uso administrativo, la Junta ha optado ahora por mantener esos mismos precios de la segunda convocatoria —los ya rebajados un 25%— pero ofreciendo los inmuebles en régimen de adjudicación directa a quien los solicite, sin necesidad de competir en una puja.
Cómo funciona ahora la compra
Según la información publicada por la Dirección General de Patrimonio, las personas interesadas en adquirir cualquiera de estos lotes deben presentar su solicitud a través de la Ventanilla Electrónica de la Administración de la Junta de Andalucía, antes de que expire el plazo del 29 de enero de 2027. La normativa autonómica —concretamente la disposición adicional decimotercera de la Ley 4/1986, de 5 de mayo, del Patrimonio de la Comunidad Autónoma de Andalucía— contempla además la posibilidad de admitir el pago aplazado para este tipo de adjudicaciones directas, una facilidad que no estaba disponible en el formato de subasta y que podría facilitar que algún comprador se anime a formalizar la operación esta vez.
Un contraste con el resto de Andalucía
El fracaso de los lotes almerienses contrasta con el resultado obtenido por la Junta en el conjunto del proceso a nivel andaluz. Según reconoció la propia Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, del total de 28 lotes ofertados en toda la comunidad autónoma, el Gobierno andaluz sí logró vender siete inmuebles ubicados en las provincias de Granada, Málaga, Sevilla y Huelva, por un importe conjunto de 7 millones de euros, una cifra que además superó el precio de salida fijado inicialmente para esos lotes, de 5,5 millones de euros. Es decir: mientras otras provincias generaron una plusvalía notable para las arcas autonómicas, Almería capital no logró colocar ni uno solo de sus activos, ni siquiera aplicando la rebaja del 25% de la segunda subasta.
Por qué le interesa a la Junta vender
La política de desprenderse de patrimonio público sin uso responde a un objetivo explícito marcado por el Gobierno andaluz de Juanma Moreno: generar ingresos adicionales para las arcas públicas y, al mismo tiempo, reducir los costes de mantenimiento, conservación y seguridad que estos inmuebles vacíos siguen generando aunque no tengan actividad administrativa alguna. Un local comercial cerrado, una oficina sin uso o una parcela urbanizable sin edificar suponen, para cualquier administración, un gasto silencioso pero constante en concepto de impuestos, seguros, vigilancia y mantenimiento básico, sin que ese dinero revierta en ningún servicio público.
Posibles explicaciones del desinterés inversor
Aunque ni la Junta ni los medios que han informado del caso aventuran una explicación oficial sobre por qué estos lotes concretos no han despertado ningún interés, el patrón observado permite apuntar algunas hipótesis razonables. En el caso de los locales y la vivienda de Torres Bermejas, factores como el estado de conservación del inmueble, su ubicación exacta dentro de la avenida de la Estación, la existencia de gastos de comunidad elevados en un edificio de uso mixto, o simplemente un precio de salida que el mercado local no considera ajustado pese a las dos rebajas sucesivas, podrían explicar la falta de pujas. En el caso de la parcela de La Cañada de San Urbano, con capacidad para 26 viviendas, el desinterés resulta más llamativo dado el buen momento que atraviesa el mercado inmobiliario en la provincia de Almería, lo que podría apuntar a cuestiones urbanísticas pendientes de resolver, cargas asociadas a la parcela, o a un precio de salida percibido como poco competitivo por los promotores del sector, que son quienes normalmente pujarían por un suelo de estas características.
Con el nuevo plazo de venta directa abierto hasta enero de 2027, la incógnita ahora es si la eliminación del formato competitivo de subasta —sustituido por una simple solicitud de compra al precio ya fijado— logrará al fin lo que dos convocatorias públicas consecutivas no consiguieron: encontrar comprador para un patrimonio que, de momento, solo genera gastos para las arcas de la Junta de Andalucía.

