El cuento de nunca acabar de la restauración de la Torre de Cerrillos

La adjudicación de las obras de restauración de la Torre de Cerrillos, aprobada este jueves por la Junta de Gobierno Local de Roquetas de Mar, parece una buena noticia. Y lo es. Pero también es la última página de un expediente que lleva años escribiéndose: convenios firmados, proyectos presentados, licencias solicitadas, presupuestos anunciados y, mientras tanto, un Bien de Interés Cultural del siglo XVI expuesto al salitre, al viento, a la erosión y al olvido.

La torre, situada en el Paraje Natural Punta Entinas-Sabinar y declarada BIC en 1993, forma parte del sistema defensivo costero almeriense construido frente a las incursiones piratas. Su valor histórico no está en discusión; el problema es que el proyecto de conservación ha avanzado a un ritmo muy inferior al de su deterioro.

El convenio entre Roquetas de Mar y El Ejido para proteger, restaurar y poner en valor el monumento se aprobó en septiembre de 2018 y se firmó el 2 de octubre de aquel año. Ya entonces, los informes municipales reconocían el mal estado de conservación de la torre y la necesidad de actuar.

Sin embargo, el convenio inicial caducó a finales de 2022 sin prórroga. Ese parón supuso una pérdida de tiempo especialmente delicada para un inmueble situado en un entorno costero, donde la erosión y la acción del mar no esperan a los trámites burocráticos.

De la propiedad a la obra

En octubre de 2022 se formalizó la transmisión del 50% proindiviso de la torre a Roquetas de Mar, completando la copropiedad municipal entre ambos consistorios. Fue un paso necesario, pero también otro episodio de una historia administrativa que se alargó durante años antes de que se pudiera mover una sola piedra.

El proyecto de restauración se presentó públicamente en enero de 2023, con una inversión inicial anunciada de 304.704,23 euros y un plazo de ejecución de seis meses. Aquel anuncio generó expectativas razonables: parecía que, por fin, la torre iba a salir de la lista de monumentos amenazados.

Pero la ejecución no llegó. El proyecto hubo de pasar un largo proceso de informes técnicos, jurídicos y patrimoniales, y por la autorización de la Administración autonómica competente en Cultura. El expediente de licitación no se aprobó hasta mayo de 2026, más de tres años después de aquella presentación.

Un presupuesto que se ha encogido

Otro elemento que invita al escepticismo moderado es la evolución del coste. En enero de 2025, Roquetas y El Ejido presentaron un proyecto valorado en 304.704,23 euros. En febrero de 2026, el presupuesto base de licitación era de 199.652,70 euros, IVA incluido.

La adjudicación final, a Rehabitec Almería S.L. por 164.771,22 euros, IVA incluido, es todavía inferior. Puede explicarse por una revisión del alcance del proyecto, por una licitación más ajustada o por la exclusión de partidas accesorias; pero la diferencia entre lo anunciado y lo finalmente contratado merece una explicación pública clara.

Lo positivo: que por fin hay contrato

La intervención prevé consolidación estructural, recuperación de volúmenes perdidos y conservación de los elementos originales mediante técnicas tradicionales y materiales compatibles, como mampostería y morteros de cal. Es un enfoque correcto para un monumento de estas características.

La empresa adjudicataria ha ofrecido además mejoras relevantes: ampliación de la garantía a 24 meses, ensayos y análisis específicos, y documentación técnica y fotográfica del estado final. Son compromisos que, si se cumplen, mejorarán la trazabilidad de la restauración.

También es destacable que el proyecto cuenta con informes favorables de Cultura, Medio Ambiente y Costas, incluida la autorización de la Delegación Territorial competente de la Junta de Andalucía. Eso reduce el riesgo de que la obra vuelva a quedar bloqueada por defectos formales.

La prueba será la ejecución

El plazo previsto es de seis meses, con un comienzo estimado en diciembre de 2026. Si se cumple, la torre podría estar restaurada hacia mediados de 2027; si no, el “cuento de nunca acabar” ganará un capítulo más.

La historia de la Torre de Cerrillos no debería recordarse por la lentitud con la que se decidió salvarla, sino por la eficacia con la que se recuperó. Ahora que ambos ayuntamientos tienen convenio, propiedad compartida, proyecto aprobado, autorizaciones y empresa adjudicataria, ya no quedan excusas administrativas: solo queda ejecutar, supervisar y garantizar el mantenimiento posterior.

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