El Zaidín repasa su villa romana: el arqueólogo que la excavó presenta sus resultados el 30 de octubre

Ángel Rodríguez Aguilera y su equipo hablarán en el Centro Cívico Cervantes de los muros, mosaicos y enterramientos hallados en el yacimiento de la calle Primavera. La entrada es libre

El viernes 30 de octubre, a las 19:00 horas, el Centro Cívico Cervantes acoge una charla sobre la villa romana de la calle Primavera, en el barrio granadino del Zaidín. La ofrecerá el arqueólogo Ángel Rodríguez Aguilera, director de la excavación, junto a su equipo, que expondrán los resultados de los trabajos: los muros, los mosaicos y los enterramientos que han salido a la luz. La entrada es libre.

La cita permite conocer de primera mano uno de los yacimientos romanos más importantes de la ciudad, que también se conoce como villa de los Vergeles o villa de la plaza de Rafael Guillén. Desde marzo de 2025 cuenta con la máxima protección del patrimonio andaluz.

Del hallazgo casual al Bien de Interés Cultural

La historia del yacimiento empieza de forma accidental. Según el decreto que lo protege, los primeros restos aparecieron a finales de los años ochenta, durante la urbanización de la zona, cuando se localizaron dos piscinas vinculadas a un complejo termal romano. En 1991, nuevos hallazgos casuales llevaron a una excavación que descubrió dos salas rectangulares con ábside, decoradas con mosaicos de motivos florales, geométricos y figurativos, como delfines. Ahí quedó confirmada la existencia de una gran villa.

Después vinieron más intervenciones. El texto oficial destaca las de 2018 y 2022, en las que las excavaciones extensivas permitieron conocer la trama arquitectónica de la parte residencial de la villa. La prensa local había informado además de trabajos a comienzos de 2020 en la plaza Poeta Rafael Guillén. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía inscribió el conjunto el 5 de marzo de 2025 como Bien de Interés Cultural con la tipología de Zona Arqueológica, mediante el Decreto 77/2025.

Lo que hay bajo el suelo

El decreto describe una villa de grandes proporciones. Se articula en torno a un amplio espacio abierto con un gran estanque monumental de extremos absidiados, un vivario y una estructura que podría ser la cimentación de una gruta fingida. El estanque está rodeado por un paseo con columnas y pavimento de mosaicos. Los arqueólogos apuntan que esta arquitectura tiene sus paralelos más directos en las villas de Italia, como el canopo de Villa Adriana, en Tívoli. En 2020, el propio Rodríguez Aguilera ya había comparado esa zona con Villa Adriana al explicar los hallazgos. juntadeandalucia

Entre los elementos más singulares figuran un gran salón de 45 metros cuadrados con un rico programa de mosaicos y una construcción subterránea de tres naves, con ábside y dos hornacinas de ladrillo, interpretada como un espacio de culto, muy posiblemente a Mitra. El decreto subraya que serían una de las escasas evidencias arquitectónicas de ese culto en la zona. Entre los objetos recuperados hay un fragmento de una Venus de mármol y una pila de agua.

Mosaicos superpuestos y tumbas sobre el suelo

Los mosaicos son el gran reclamo del yacimiento. En la campaña de 2020 se documentaron pasillos perimetrales con mosaicos en blanco y negro con motivos geométricos, del siglo IV, y un nudo de Salomón en tonos rojizos. En una de las estancias se comprobó que el mosaico del siglo IV se había colocado sobre otro más antiguo, del siglo II y de mayor calidad, un dato que ilustra las sucesivas reformas de la villa.

El decreto resume esa evolución en tres momentos: fundación en el siglo I d. C., gran reforma monumental a finales del siglo II y principios del III, y una tercera fase entre mediados del IV y principios del V. Después llegó el abandono y el expolio. Sobre las antiguas estancias, ya en época tardoantigua, se instaló una necrópolis que muestra la continuidad del poblamiento durante los siglos VI y VII y que afecta a los restos de la villa, con tumbas que horadan los mosaicos. En 2020 se informó de seis enterramientos de época visigoda, cuyos restos óseos se estudiaron en la Universidad de Granada.

El valor científico

Rodríguez Aguilera, que trabaja con la empresa Gespad al-Andalus y también dirigió la excavación de la villa de Los Mondragones, firmó junto a Macarena Bustamante, Irene Mañas Romero, Julia Rodríguez Aguilera y Carmen Jódar Hódar un artículo con los resultados preliminares, publicado en 2023 en los Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada. El estudio sitúa la villa en el contexto del poblamiento rural romano en torno a Florentia Iliberritana, la Granada romana, y la considera una pieza clave para conocer el entorno de la ciudad antigua.

El decreto de protección la califica como una de las más singulares y relevantes villas romanas, no solo de Andalucía sino de la Península Ibérica.

Una asignatura pendiente: verla

Pese a su importancia, el yacimiento no es visitable. Tras las campañas, los restos se protegieron y se volvieron a cubrir. Según Granada Hoy en 2021, los mosaicos estaban cubiertos con geotextil y tierra mientras Cultura y el Ayuntamiento estudiaban los siguientes pasos, entre ellos un parque que mantuviera visibles los restos. Desde hace años, vecinos del Zaidín reclaman que se abra al público; una guía local recoge que llevan casi tres décadas esperando un parque arqueológico. En las fuentes consultadas no consta el estado actual de ese proyecto.

La charla del día 30 ofrece una ocasión para saber qué hay bajo la plaza y qué tiene previsto hacerse con ello.


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