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El Algarrobico, una demolición eternamente postergada

Este enorme edificio, el hotel El Algarrobico, en Carboneras (Almería), lleva veintitrés años en pie sin haber sido finalizado, y, por supuesto, sin haber abierto jamás sus puertas. El gobierno Andaluz en funciones (PP) acaba de anunciar que pedirá al TSJA que decrete de oficio la nulidad de la licencia municipal que permitió construirlo, toda vez que el Ayuntamiento de Carboneras, que debía ejecutar esa nulidad, aplazó la votación que debería haber hecho efectiva por mandato del propio TSJA, pero todavía no lo ha

El hotel del Algarrobico, construido sobre un terreno protegido del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, está situado en la costa norte del Mar de Alborán y frente a un auténtico mosaico de fallas tectónicas, de las que la de Carboneras, precisamente, con más de 80 kilómetros de extensión submarina, es la de mayor longitud, y la que ha provocado, según cuentan geólogos y sismólogos del CSIC, varios grandes terremotos de los llamados “históricos”. Histórico es también el terremoto político, legal y medioambiental que lleva provocado este hotel a lo largo de más de 20 años, centrando la atención, periódicamente, de medios nacionales e internacionales cada vez que se produce una mínima novedad en su estatus legal.

Foto: Untipografico – https://www.flickr.com/photos/eltito/190716799/, CC BY 2.0


El edificio, a día de hoy, sigue en pie, pero se desconoce hasta cuándo. Es, por tanto, un buen momento para recapitular, hacer memoria, analizar y sopesar la importancia del ‘capital simbólico’, positivo o negativo, acumulado a lo largo de este tiempo de un edificio convertido en contraejemplo de lo que, en principio, debería haber sido el ordenamiento urbanístico y la protección medioambiental de la costa mediterránea española de finales del XX y primera mitad del siglo XXI a partir de la aprobación de la Ley de Costas de 1988 (Ley 22/1988, de 28 de julio), aprobada bajo el gobierno del PSOE de Felipe González.

El Algarrobico es, en términos estrictamente urbanísticos, un hotel inacabado de veinte plantas construido sobre suelo protegido precisamente por la citada ley de 1988. Pero el volumen de cobertura mediática, judicial e institucional que ha generado durante más de veinte años solo se explica por haberse convertido de algún modo en un símbolo de la especulación urbanística y de la degradación ambiental de la costa, una señal inequívoca de la desesperante lentitud de la Justicia española y la constatación de la existencia de preocupantes y enormes agujeros de gusano legales, los equivalentes jurídicos a la gran falla tectónica de Carboneras y el resto de fallas.

ARCHIVAI / DOCUMENTACIÓN


El proyecto de este edificio surgió en pleno “ladrillazo”, en 1997, como una excepción administrativa que, gracias a una extraña conjunción de malabares legales, con el concurso de las diferentes administraciones, permitía la construcción de un hotel dentro de un parque natural marítimo-terrestre especialmente protegido. El proyecto se puso en marcha durante la época dorada de la liberación de terrenos para toda clase de proyectos urbanísticos, la especulación y el dinero fácil y rápido, que comenzó con la Ley del suelo del gobierno del PP de Aznar (Ley 6/1998 de 13 de abril de ese año) en la que en España se llegaron a construir tantas viviendas como en Francia, Italia y Reino Unido a la vez, con una población que equivalía aproximadamente al 25% de la de esos tres países juntos. En ese contexto, el hotel se convirtió pronto en el ejemplo más citado de un modelo de desarrollo turístico ‘salvaje’ que primaba la ocupación del litoral sobre su conservación. Después vino la crisis de Lehman Brothers y la consiguiente crisis económica mundial de 2008 y el sueño de la especulación y el dinero fácil se hizo añicos, lo que de algún modo hizo que cambiara…

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