
Vuelve a subir la natalidad en España, aunque persiste la crisis demográfica
Registra su segundo semestre consecutivo con más nacimientos, aunque sigue muy lejos de superar las cifras del pasado
España encadena ya un año y medio de datos que apuntan, con cautela, a un cambio de tendencia en su natalidad. Según la Estimación Mensual de Nacimientos publicada este miércoles 19 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística (INE) —correspondiente a junio de 2026—, entre enero y junio nacieron 156.887 bebés en España, frente a los 155.231 registrados en el mismo periodo de 2025. Son 1.656 nacimientos más, un incremento del 1,07% que confirma, con datos reales y no solo con expectativas, la recuperación moderada que ya se había insinuado a lo largo del año pasado.
Un repunte pero frágil
En junio de 2026 nacieron 26.291 bebés, 225 más que en el mismo mes de 2025, lo que confirma que el crecimiento acumulado del semestre se sostiene mes a mes y no responde a un efecto estadístico aislado. El propio INE recuerda que se trata todavía de cifras provisionales, elaboradas a partir de las inscripciones disponibles en los registros civiles informatizados, y que se irán actualizando hasta obtener el dato definitivo.
Puesto en perspectiva, este repunte prolonga una recuperación que ya arrancó en 2025, año que España cerró con 321.164 nacimientos —un 0,99% más que en 2024—, después de que precisamente 2024 marcara el mínimo histórico de la serie reciente con 318.005 nacimientos, la cifra más baja registrada en más de dos siglos. Dicho de otro modo: España parece haber tocado suelo y comienza, muy lentamente, a remontar.

Optimismo moderado
Conviene no perder de vista la magnitud real de la crisis demográfica española antes de celebrar el dato. Los 156.887 nacimientos del primer semestre de 2026 son 43.368 menos que los registrados en el mismo periodo de 2016, una caída superior al 20% en apenas una década. Y si se amplía el foco, el deterioro es aún más profundo: la tasa de fecundidad española se sitúa en torno a 1,10 hijos por mujer, una de las más bajas de toda la Unión Europea y muy alejada de los 2,1 hijos por mujer necesarios para garantizar el reemplazo generacional sin recurrir a la inmigración.
El propio INE, en sus proyecciones más recientes, no anticipa una recuperación rápida: calcula que entre 2026 y 2040 nacerán en España alrededor de 5,3 millones de niños, todavía un 6,2% menos que durante los quince años anteriores. El mensaje de fondo es claro: el ligero repunte actual corrige la tendencia, pero no revierte una crisis estructural que lleva más de una década gestándose.
Qué Comunidades crecen y cuáles siguen cayendo
La mejora del dato nacional oculta realidades muy distintas según el territorio. Durante el primer semestre de 2026 aumentaron los nacimientos, respecto al mismo periodo de 2025, en Andalucía, Asturias, Castilla y León, Cataluña, la Comunitat Valenciana, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia y La Rioja. En el lado opuesto, los nacimientos cayeron en Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, el País Vasco y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
(Los datos consultados sobre Aragón y Navarra no permiten clasificar con seguridad su tendencia en este balance territorial, por lo que se excluyen del listado hasta poder verificar la cifra exacta del INE.)
La Región de Murcia se sitúa a la cabeza de la recuperación: sus 6.201 nacimientos hasta junio suponen un incremento interanual del 4,36%, muy por encima de la media nacional. Solo en junio nacieron allí 1.006 bebés —513 niños y 493 niñas—. Asturias, pese a partir de cifras absolutas mucho más modestas, también avanza con fuerza: sus 2.289 nacimientos representan una subida del 2,13%.
Galicia, la otra cara de la moneda
Frente al impulso murciano, Galicia dibuja la cara más preocupante del mapa demográfico español. Sus cuatro provincias registran menos nacimientos que en el primer semestre de 2025: A Coruña bajó a 2.799 (-3,95%), Pontevedra a 2.159 (-3,92%), Lugo a 787 (-0,25%) y Ourense a apenas 608 (-5,74%).
El caso de Ourense resulta especialmente ilustrativo del vaciamiento demográfico que atraviesa buena parte de la España interior: la provincia contabilizó 907 nacimientos en el primer semestre de 2013, frente a los 608 actuales, una caída cercana al 33% en solo trece años. Es un recordatorio de que, mientras algunas regiones empiezan a asomar la cabeza, otras siguen hundiéndose en una espiral que ya dura más de una década.
La maternidad se deja para más tarde
Más allá del número total de nacimientos, los datos del INE reflejan un cambio de fondo en el perfil de la maternidad española. En junio de 2026, por primera vez de forma tan marcada, nacieron más bebés de madres mayores de 40 años (2.758) que de madres menores de 25 (2.506). El grueso de los nacimientos sigue concentrado en edades intermedias: 8.643 partos correspondieron a mujeres de entre 30 y 34 años, y 7.754 a mujeres de entre 35 y 39.
Este desplazamiento no es un fenómeno aislado del último mes: distintos análisis demográficos sitúan ya en más del 40% la proporción de nacimientos de madres mayores de 35 años, frente a apenas un 27% de los nacimientos de madres menores de 30. El retraso de la maternidad, vinculado a factores educativos, laborales, económicos y de acceso a la vivienda, se considera uno de los principales motores de la baja natalidad española, ya que a partir de esa edad las posibilidades biológicas de concebir se reducen de forma notable.
El papel de la inmigración
Aunque el informe del INE del 19 de agosto no lo detalla, los datos más recientes del propio organismo muestran que una parte considerable de la ligera recuperación de la natalidad española tiene que ver con la población nacida en el extranjero: en el conjunto de 2024, en torno a un tercio de los nacimientos correspondieron a madres nacidas fuera de España. Es un dato relevante para entender el contexto completo: sin la aportación demográfica de la inmigración, la caída de la natalidad autóctona sería todavía más pronunciada, y el crecimiento poblacional total de España en los últimos años se explica en gran medida por la llegada de población extranjera, más que por un repunte de los nacimientos entre la población española de origen.
Una fotografía en movimiento
En conjunto, la Estimación Mensual de Nacimientos de agosto confirma una tendencia que ya no depende de un solo mes ni de un solo dato: España suma su segundo ejercicio consecutivo de crecimiento de la natalidad tras el mínimo histórico de 2024. Es una noticia positiva, pero modesta, y desigual según el territorio: mientras Murcia y Asturias tiran del carro, Galicia y buena parte de la España vaciada continúan perdiendo nacimientos año tras año. Y por encima de todo, el dato de fondo sigue siendo el mismo: con una tasa de fecundidad de apenas 1,10 hijos por mujer, España continúa muy lejos del umbral necesario para revertir por sí sola su propio envejecimiento demográfico.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), Estimación Mensual de Nacimientos, publicada el 19 de agosto de 2026 (datos de junio de 2026).
