Internacional

Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel sobre los palestinos: ‘Ni siquiera son personas’

Las declaraciones de Ben Gvir ponen otra vez muy en entredicho las relaciones de la UE con Israel y deberían traducirse en una invitación directa a suspender buena parte de las relaciones comunitarias con Israel

Las palabras del ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista con bastante más que rasgos psicopáticos Itamar Ben Gvir, han desencadenado en apenas 48 horas una ola de condenas por parte de gobiernos europeos, la ONU y organismos internacionales.

Qué dijo exactamente Ben Gvir

Las declaraciones se produjeron el lunes 17 de agosto, durante una conversación con Rom Braslavski, un exrehén israelí secuestrado el 7 de octubre de 2023 y liberado tras permanecer retenido en Gaza, en un episodio del pódcast «8 de octubre» que él mismo presenta. En esa conversación, recogida después por el diario israelí Times of Israel y el británico Financial Times, Ben Gvir sostuvo textualmente: «Creo que se deberían llevar a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 cada noche». El ministro precisó además que esa cifra no debía limitarse a quienes «representan una amenaza inmediata», y añadió: «Hay personas allí que no son dignas de vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas».

Ben Gvir, que ocupa un cargo clave en el Gobierno de coalición de Benjamin Netanyahu y tiene bajo su responsabilidad la policía y los servicios penitenciarios israelíes, aprovechó la misma intervención para reiterar su defensa de la ocupación militar permanente de la Franja de Gaza, la construcción de asentamientos israelíes en todo el territorio y lo que calificó de «emigración voluntaria» de la población palestina, un término que activistas y analistas han denunciado como eufemismo de limpieza étnica. El ministro, miembro en su juventud del movimiento Kach —organización declarada terrorista en Israel y fundada por el rabino ultranacionalista Meir Kahane—, ya ha sido condenado en el pasado por comentarios de carácter racista.

Alemania encabeza la condena europea

La reacción más contundente, pero insuficiente, ha llegado de Berlín. Este miércoles 19 de agosto, el portavoz del Gobierno alemán, Sebastian Hille, trasladó en nombre del canciller Friedrich Merz una condena sin ambages: «El canciller condena enérgicamente los llamamientos inhumanos y contrarios al derecho internacional del ministro Ben Gvir; son inaceptables». Se trata de una reacción especialmente significativa dada la tradicional cercanía de Alemania con Israel, marcada históricamente por la memoria del Holocausto, y en un contexto en el que el propio Merz ya había mostrado en los últimos meses una postura crecientemente crítica con la conducción de la guerra en Gaza, incluida la suspensión parcial de suministros de armamento a Israel decretada en agosto de 2025.

La condena alemana no ha quedado en una simple declaración institucional: la eurodiputada de la CDU (el partido del propio Merz) Hildegard Bentele se ha mostrado partidaria de imponer sanciones directas contra el ministro israelí, en una muestra de que el malestar trasciende ya al Gobierno federal y alcanza a sectores del propio partido conservador en el Parlamento Europeo.

Francia y la ONU se suman a las críticas

Francia ha sido igual de tajante. El ministro de Asuntos Exteriores galo, Jean-Noël Barrot, calificó las declaraciones de Ben Gvir como «intolerables e inhumanas» en unas declaraciones al diario regional La Montagne. Desde Naciones Unidas, el secretario general, António Guterres, condenó lo que definió como declaraciones «peligrosas», sumándose así a la corriente de rechazo internacional.

El propio Ben Gvir no es, ni mucho menos, un desconocido para los organismos internacionales de derechos humanos: sus declaraciones —tanto estas como otras anteriores en las que ha llamado abiertamente al exterminio de la población palestina— ya han sido presentadas ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU como parte del expediente que analiza una posible intención genocida en la conducción israelí de la guerra en Gaza.

Un patrón de declaraciones incendiarias

Lo ocurrido esta semana no es un hecho aislado en la trayectoria de Ben Gvir, sino el último eslabón de una escalada retórica que se ha intensificado en los últimos meses. En la misma intervención en el pódcast, el ministro defendió también que los prisioneros palestinos deberían ser ahorcados «uno por uno», en referencia a una ley aprobada por el Parlamento israelí el pasado 30 de marzo que autoriza la pena de muerte por ahorcamiento para condenados por delitos de terrorismo. «Les prometo que haré todo lo que esté a mi alcance y pondré el mundo patas arriba para que esto suceda», declaró entonces, mostrándose además satisfecho de que los presos palestinos sufran condiciones más severas en las cárceles israelíes.

Analistas políticos consultados por distintos medios apuntan a que esta escalada verbal responde también a un cálculo electoral: Ben Gvir, que ha ganado peso e influencia dentro de la coalición de Netanyahu, busca consolidar y ampliar su espacio en el electorado más radical de cara a las elecciones israelíes convocadas para el 27 de octubre, en las que aspira a seguir marcando el relato del bloque ultranacionalista.

Reacciones fuera de Occidente

Las críticas no se han limitado al bloque occidental. Desde Irán, el viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Qaribabadi, afirmó que «estas palabras deben grabarse y preservarse para cuando llegue el día del ajuste de cuentas y el juicio a estos criminales», en un comunicado de tono mucho más duro, evidentemente, que el empleado por los tímidos y melindrosos gobiernos europeos.

El contexto: una guerra que se acerca a las 75.000 muertes

Las declaraciones de Ben Gvir llegan en un momento en el que las autoridades sanitarias de Gaza, dependientes del Gobierno de Hamás, sitúan ya en más de 73.000 los palestinos muertos y en cerca de 174.000 los heridos desde el inicio de la ofensiva militar israelí, iniciada tras los ataques perpetrados por las milicias palestinas el 7 de octubre de 2023, que causaron alrededor de 1.400 muertos y cerca de 220 rehenes en territorio israelí. Según datos de Naciones Unidas, en torno a 1,9 millones de personas —cerca del 90% de la población de la Franja— permanecen desplazadas internamente, muchas de ellas reubicadas en varias ocasiones a lo largo del conflicto.

Qué puede pasar ahora

Por el momento, ningún gobierno europeo ha anunciado medidas concretas más allá de la condena verbal, aunque la petición de sanciones formulada por la eurodiputada alemana Bentele reabre un debate que ya se había planteado en ocasiones anteriores dentro de la Unión Europea a raíz de otras declaraciones de Ben Gvir, sin que hasta la fecha se haya traducido en restricciones formales contra el ministro. La presión, no obstante, se suma a un contexto europeo en el que varios países —entre ellos Alemania, con la suspensión parcial de exportaciones de armamento— han ido endureciendo gradualmente su posición respecto a la conducción israelí de la guerra en Gaza, sin que ello haya alterado hasta ahora de forma sustancial el curso de la ofensiva militar sobre el terreno.

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