
La tierra tiembla en el Poniente almeriense: Berja vuelve a ser el epicentro
Berja amaneció este lunes, 24 de agosto de 2026, algo movida, y después ha habido varias réplicas.
El visualizador de terremotos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado hasta cuatro temblores en el municipio virgitano en menos de 24 horas: el primero, de magnitud 1,7, a las 5:43 de la madrugada, en superficie (0,0 km de profundidad); y otros tres, entre las 15:04 y las 15:21 horas, muy próximos a la vecina localidad de Adra, uno de ellos de intensidad 2,3. Es la última entrada de una comarca —el Poniente almeriense— que convive desde hace siglos con una actividad sísmica constante, y que esta vez vuelve a producirse en paralelo a un fenómeno mucho más intenso a apenas 60 kilómetros de distancia: el enjambre sísmico que desde el 14 de agosto tiene en vilo al área metropolitana de Granada.
Lo que ha ocurrido esta madrugada en Berja
Según los datos del IGN, la secuencia de este lunes en Berja se compone de cuatro seísmos de baja magnitud, ninguno de ellos con capacidad para causar daños materiales. El primero, de madrugada, tuvo una magnitud de 1,7 y se localizó justo en la superficie. Los tres siguientes, ya por la tarde, se concentraron en un intervalo de apenas 17 minutos y se situaron muy cerca del límite municipal con Adra, con magnitudes que llegaron hasta 2,3. Se trata de sismos de intensidad menor, apenas perceptibles salvo para las personas más sensibles a este tipo de movimientos o que se encontraran en plantas altas de los edificios.
Este episodio no es un hecho aislado ni la primera vez que la comarca tiembla en los últimos meses. El pasado 3 de mayo, un terremoto de magnitud 2,9 con epicentro en Balanegra se dejó sentir en varios municipios del Poniente, entre ellos El Ejido, Berja, Dalías y Adra, con una intensidad máxima de grado II en la escala de percepción —un movimiento leve, apreciado sobre todo por personas en reposo—. Meses antes, en octubre de 2025, otro seísmo de magnitud 4,2 sacudió con más fuerza la comarca, sintiéndose con especial intensidad en la costa ejidense —Almerimar, Guardias Viejas, Balerma— pero también en Balanegra, Adra, Dalías, Alcolea, Tabernas e incluso en Motril, Almuñécar y la propia capital granadina, sin que se reportaran daños significativos según Emergencias 112 Andalucía.
Por qué tiembla tanto esta comarca: la falla de Adra
La razón de esta actividad recurrente no es casualidad geológica, sino una característica estructural bien identificada por los científicos. El IGN señala a Berja, junto con Adra y Dalías, como los tres municipios del Poniente almeriense que concentran la mayor amenaza sísmica de la comarca, debido a la falla de Adra, una de las estructuras activas identificadas por el instituto en el Mar de Alborán. Adra es, de hecho, una de las localidades de toda la provincia con mayor tradición sísmica documentada; Dalías y Berja le siguen muy de cerca, ambas con un largo historial de terremotos de cierta envergadura.
Los antecedentes históricos son elocuentes. En 1804, un seísmo de magnitud superior a 6 causó graves daños en Dalías. Casi dos siglos después, en 1993, Berja fue escenario de un terremoto de magnitud 5, con una intensidad máxima de entre VI y VII en la escala de percepción, suficiente para provocar daños estructurales visibles en construcciones antiguas. Estos antecedentes explican por qué, cada vez que la comarca encadena varios movimientos en poco tiempo —como ha ocurrido este lunes en Berja—, Protección Civil recuerda a la población las pautas básicas de actuación ante una emergencia sísmica.

El otro frente: el enjambre sísmico de Granada
La coincidencia temporal con lo ocurrido en Almería no es casual del todo: ambas zonas forman parte de la región de mayor actividad sísmica de la península ibérica, resultado de la fricción entre las placas eurasiática y africana. Pero lo que atraviesa estos días la provincia de Granada tiene una magnitud muy distinta a los temblores de Berja.
Desde el 14 de agosto, el área metropolitana de Granada —especialmente el llamado «cinturón sur»: Alhendín, La Zubia, Gójar, Ogíjares, Otura y Armilla— vive un auténtico enjambre sísmico. La secuencia comenzó con temblores de magnitud 3,3 y 2,6 en la madrugada del 14 de agosto, y escaló esa misma noche hasta un seísmo de magnitud 3,7 al noroeste de La Zubia. El punto álgido llegó en la madrugada del 15 de agosto, con un terremoto principal de magnitud 5,0-5,2 con epicentro al noreste de Alhendín, a solo 2 kilómetros de profundidad —lo que explica que se sintiera con tanta intensidad—, seguido de al menos 15 réplicas en cuestión de horas.
La tierra no se detuvo ahí. El 18 de agosto, un nuevo terremoto de magnitud 4,8 con epicentro en Gójar volvió a sacudir el área metropolitana, seguido de varias réplicas, una de ellas de magnitud 4,2. Según el recuento del Instituto Geográfico Nacional, la provincia de Granada superaba ya esa fecha los 430 movimientos registrados desde el inicio de la serie, cifra que días después, a fecha del 23 de agosto, se elevaba a cerca de mil terremotos en apenas siete días, según recogía la prensa local granadina, con más de 250 seísmos de magnitud igual o superior a 1,5 repartidos por una docena de municipios. La Zubia encabeza el recuento con 48 terremotos registrados en su término municipal, seguida muy de cerca por Ogíjares, con 46.
Este episodio recuerda inevitablemente al enjambre sísmico que la provincia de Granada vivió entre diciembre de 2020 y agosto de 2021, cuando el IGN registró un total de 3.110 terremotos, seis de ellos de magnitud igual o superior a 4 y 36 por encima de magnitud 3, con epicentro entonces concentrado en Santa Fe, Atarfe y Pinos Puente. La diferencia esta vez es la localización: mientras que en 2021 la actividad se concentró al oeste de la capital, en 2026 el epicentro se sitúa en el cinturón sur metropolitano.
Los científicos consultados por distintos medios insisten en una idea clave: la sucesión de terremotos menores no permite predecir si se trata de una liberación gradual de tensión acumulada o el preludio de un movimiento de mayor magnitud. El propio IGN recuerda que actualmente no existe ningún método capaz de predecir con precisión el momento, el lugar y la magnitud de un futuro terremoto, y distingue entre una «réplica» (sismo posterior asociado al reajuste tras un temblor mayor) y un «enjambre» (una sucesión de movimientos sin que destaque desde el principio un único episodio principal), aunque reconoce que algunas secuencias, como la actual, presentan dinámicas mixtas de ambos fenómenos.
Un territorio que convive con el riesgo sísmico
Más allá del episodio puntual de esta madrugada en Berja, el trasfondo de la noticia es estructural: toda la franja que une el Poniente almeriense con el área metropolitana de Granada, pasando por la Alpujarra, forma parte de una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de España, clasificada así históricamente según la normativa de construcción sismorresistente (NCSE-02). El precedente que con más frecuencia se cita como advertencia es el terremoto de Lorca (Murcia) de 2011, que con una magnitud de «solo» 5,1 causó nueve víctimas mortales, precisamente por la escasa profundidad del hipocentro y la proximidad del epicentro a zonas densamente pobladas, factores que también han estado presentes en los últimos temblores de Alhendín y Gójar.
Por el momento, ni los temblores de esta madrugada en Berja ni la serie sísmica de Granada han dejado daños estructurales graves ni víctimas, más allá de los desalojos preventivos y los desperfectos menores registrados en algunos edificios del barrio granadino del Zaidín tras el seísmo del 18 de agosto. Pero ambos episodios —el recurrente de la falla de Adra en el Poniente almeriense y el enjambre en pleno desarrollo en Granada— vuelven a poner sobre la mesa una realidad que los sismólogos llevan años señalando: el sureste peninsular no es una zona sísmicamente tranquila, y la pregunta no es tanto si volverá a temblar con fuerza, sino cuándo y dónde lo hará la próxima vez.

