
Hasta ahora 270 fallecidos y 1.300 desaparecidos entre Nepal y el Tíbet. Cuatro de los desaparecidos son españoles
Una riada de grandes dimensiones ha devastado varias localidades próximas a la frontera con China.
Nepal afronta uno de los episodios más trágicos de su historia tras la inundación repentina que el miércoles afectó al distrito de Rasuwa, en el norte del país, y a zonas próximas de la Región Autónoma del Tíbet. La crecida del río Bhote Koshi arrasó viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras y dejó un elevado número de personas sin localizar.
Entre ellas se encuentran cuatro ciudadanos españoles, según confirmó este jueves el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El Gobierno mantiene activados los mecanismos de asistencia consular y permanece en contacto con las autoridades locales mientras continúa la búsqueda.
La consideración oficial de estas personas como desaparecidas no implica que se haya confirmado su fallecimiento. Las dificultades de comunicación y acceso a numerosas zonas afectadas hacen que el recuento siga siendo provisional.
Más de 1.300 personas sin localizar
Los balances conocidos este jueves reflejan la magnitud de la emergencia, aunque existen diferencias entre las cifras proporcionadas por las autoridades nepalíes y chinas.
Associated Press informa de al menos 273 fallecidos y más de 1.300 desaparecidos en ambos lados de la frontera. En Nepal se contabilizan 270 muertos y 826 personas sin localizar, mientras que las autoridades chinas han informado de tres fallecidos y 558 desaparecidos en el Tíbet.
La situación se complica por la presencia de numerosos extranjeros. Al menos 517 de las personas desaparecidas en Nepal serían ciudadanos de otros países, según los registros disponibles. Entre ellos hay peregrinos y turistas que se encontraban en la región durante sus desplazamientos hacia el monte Kailash.
La cifra, no obstante, puede experimentar modificaciones durante las próximas horas a medida que se comprueben las identidades y se restablezcan las comunicaciones.
El origen de la riada
El fenómeno se produjo en una zona montañosa próxima a la frontera entre Nepal y China. Las primeras informaciones apuntaron a diferentes causas, pero las investigaciones posteriores señalan como origen más probable el colapso de una masa glaciar en el Tíbet, que desencadenó una súbita avenida de agua y sedimentos.
La corriente alcanzó con especial intensidad varias localidades del distrito de Rasuwa. Timure y Rasuwagadhi, entre otras poblaciones, sufrieron graves daños. También quedó afectada una importante vía de comunicación entre Nepal y el Tíbet.
El Servicio Geológico de Estados Unidos descartó que un terremoto fuera el origen del episodio, pese a que inicialmente se manejó esa posibilidad. Las investigaciones científicas deberán determinar con precisión la secuencia de acontecimientos que provocó la riada.
Una zona con fuerte presencia internacional
La localización del desastre explica en parte el elevado número de extranjeros afectados.
La región forma parte de las rutas utilizadas por turistas y montañeros y constituye además una vía de acceso hacia el Tíbet. En estas fechas se desarrolla la peregrinación hacia el monte Kailash y el lago Mansarovar, considerados lugares sagrados por varias tradiciones religiosas, especialmente el hinduismo, el budismo y el jainismo.
La compañía turística Touch Kailash Travels había informado inicialmente de la pérdida de contacto con centenares de peregrinos que se dirigían hacia el Tíbet. Muchos de ellos eran ciudadanos indios.
La presencia de viajeros internacionales ha obligado a distintos gobiernos a activar sus mecanismos consulares para tratar de determinar el paradero de sus ciudadanos.
Un rescate condicionado por la geografía
Las operaciones de emergencia están encontrando importantes dificultades. La riada ha destruido carreteras y puentes y ha dejado aisladas algunas poblaciones.
El Ejército y la Policía de Nepal han desplegado efectivos y medios aéreos para localizar a los desaparecidos, evacuar a personas que permanecían aisladas y trasladar suministros. Los helicópteros constituyen en muchos casos el único medio disponible para acceder a determinadas áreas.
La persistencia de las lluvias y la inestabilidad del terreno añaden un factor de riesgo para los equipos que participan en las labores de rescate.
Una nueva advertencia sobre la vulnerabilidad del Himalaya
El desastre vuelve a poner el foco sobre la creciente vulnerabilidad de las regiones de alta montaña del Himalaya.
El calentamiento de estas zonas está provocando una rápida transformación de los glaciares y aumentando determinados riesgos asociados a la inestabilidad del hielo y a los lagos glaciares. Los expertos consideran que el cambio climático puede contribuir a incrementar la frecuencia o intensidad de algunos de estos fenómenos, aunque no resulta correcto atribuir automáticamente este episodio concreto al calentamiento global sin concluir antes las investigaciones sobre sus causas.
El precedente es además reciente. La misma región sufrió el año pasado otro episodio de inundaciones que causó víctimas y daños en las comunicaciones.
España sigue pendiente de la evolución de la búsqueda
Para las autoridades españolas, la prioridad inmediata es determinar el paradero de los cuatro ciudadanos cuyo contacto se ha perdido.
La información disponible todavía es limitada y el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha dado a conocer públicamente todos sus datos, algo comprensible mientras continúan las comprobaciones sobre el terreno.
La evolución de la emergencia dependerá en buena medida de la capacidad de los equipos de rescate para acceder a las zonas más afectadas y completar los registros de víctimas y supervivientes.
Por el momento, Nepal y el Tíbet afrontan una emergencia de gran magnitud y el balance continúa abierto. Entre las muchas familias que esperan información se encuentran también las de cuatro españoles cuya situación sigue sin esclarecerse.

