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Cuando la televisión pública sirve para democratizar la ‘alta cultura’

La televisión pública tiene todavía la capacidad, la audiencia, los recursos y el mandato para elevar el listón y la exigencia cultural y enfrentarse a la deriva municipal y autonómica de vulgarización y rebaja continuada de la oferta cultural. Si hay ‘alta costura’, cómo no va a haber ‘alta cultura’

«Un verdadero honor haber podido escuchar en directo un genio imprescindible de nuestra música». Con esta frase, el programa La Revuelta de La 1de RTVE resumía la emoción de contar en un espacio de entretenimiento con uno de los grandes músicos de la historia reciente de España y Europa, y además con gran éxito de audiencia.

Al invitado, Jordi Savall, es un gran musicólogo e investigador y uno de los grandes pioneros en la recuperación e interpretación con criterios históricos de la música antigua medieval, barroca y de la música clásica con criterios historicistas, de hecho esta vez acomete un proyecto musical vinculado a uno de los grandes músicos del siglo XIX: Brahms. Es también, como sabemos, un maestro de la viola da gamba y director de orquesta, que no solo rescató del olvido repertorios medievales, renacentistas y barrocos, sino que también demostró la conexión histórica y cultural entre la música europea y la de las tradiciones de Oriente.

En La Revuelta Savall presentó su nuevo proyecto «El Sonido Original», un ciclo dedicado a recuperar el sonido ‘histórico’ de obras como «Un réquiem alemán» y «Canto del destino» de Johannes Brahms, al frente de Le Concert des Nations y La Capella Nacional de Catalunya, dos formaciones que él mismo ha impulsado y que son ya un estándar de excelencia en la interpretación con instrumentos de época. Las fechas más inmediatas con este repertorio son: el 19 de octubre en Madrid, el 21 en Barcelona y el 23 en París.

La televisión pública como acceso a la ‘alta cultura’

La Revuelta es un programa de entretenimiento, de actualidad política y cultural y sobre todo de humor, con una audiencia amplia y diversa. Y precisamente por eso, por su amplio espectro de espectadores, es particularmente importante que la música ‘que no hace pop’, las artes o la literatura, la historia, la ciencia o el pensamiento, habitualmente arrinconados, tengan un porcentaje de protagonismo lo suficientemente relevante.

Democratizar sin ‘rebajar’

Pero si hay un riesgo evidente en la democratización de la alta cultura, anoche, y pese a la fama de Broncano de no dejar hablar a sus invitados, La Revuelta lo evitó. Savall pudo hablar de su trabajo, de su filosofía, de su proyecto, en una conversación distendida y nada solemne, marca de la casa.

La televisión pública tiene todavía la capacidad, la audiencia, los recursos y el mandato para elevar el listón y la exigencia cultural y enfrentarse a la deriva municipal y autonómica de vulgarización y rebaja continuada de la oferta cultural. Si hay ‘alta costura’, cómo no va a haber ‘alta cultura’

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