
Cultur-Alh arranca en Granada entre grandes nombres de la cultura mundial y la polémica por la exclusión de Ariana Harwicz
El Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades (CULTUR-ALH) celebra su segunda edición en Granada del 21 al 27 de septiembre, con más de sesenta figuras de la literatura, el pensamiento y las artes repartidas en trece sedes de la ciudad.
La cita, sin embargo, ha quedado marcada días antes de su inauguración por la retirada del programa de la escritora argentina Ariana Harwicz, que denuncia haber sido apartada por sus posiciones contrarias al boicot cultural a Israel.
Un programa de gran calado internacional
CULTUR-ALH es una de las citas culturales y literarias de mayor ambición del otoño español. Organizado por la Universidad de Granada con la colaboración del Patronato de la Alhambra y el Generalife, el festival reúne en espacios emblemáticos de la ciudad —entre ellos recintos dependientes de la propia Universidad y de la Alhambra— a nombres de proyección internacional como el novelista irlandés John Banville, la filósofa ítalo-estadounidense Silvia Federici, el historiador francés Patrick Boucheron, el escritor Salman Rushdie, los poetas Luis García Montero y Hollie McNish, o las artistas Carmen Xía y Regina de Miguel.
La delegación argentina ocupa un lugar destacado en esta edición, articulada en torno a un homenaje a Jorge Luis Borges bajo el lema «La vanguardia que fue, la vanguardia que será», con la participación de autoras y pensadoras como Gabriela Cabezón Cámara, Rita Segato, Magdalena Cámpora, Victoria Szpunberg o Andrés Neuman. El festival, de acceso gratuito, se enmarca además en el proyecto de Granada como candidata a Capital Europea de la Cultura 2031, y algunas de sus citas —como el encuentro entre el trapero Yung Beef y la poeta Chus Pato— han agotado las entradas disponibles en cuestión de horas.
La polémica: la exclusión de Ariana Harwicz
Días antes del inicio del festival, la escritora argentina Ariana Harwicz —afincada en Francia, autora de novelas como Matate, amor y finalista del Man Booker International en 2018— denunció a través de su cuenta en la red social X que había sido retirada del programa. Harwicz tenía previsto participar el 26 de septiembre, junto al escritor Jesús Ortega, en una conversación titulada «Oponerse al mundo», que iba a celebrarse en la Plaza de las Pasiegas.
Según relató la propia autora, la organización del festival le comunicó a última hora que no podía mantener su participación. «Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror», escribió Harwicz, quien aseguró que las propias organizadoras le habían trasladado su admiración por su obra antes de comunicarle la cancelación. La escritora afirmó también que había manifestado su disposición a acudir igualmente, pese al riesgo de protestas, pero que desde la organización le indicaron que resultaría peligroso.
La versión de varios medios que han cubierto la polémica apunta a que la decisión se produjo después de que colectivos universitarios propalestinos y clubes de lectura locales reclamaran su exclusión, en relación con las posturas públicas de la escritora contrarias al boicot cultural a Israel. La organización del festival, por su parte, ha justificado la decisión aludiendo a motivos de seguridad ante el riesgo de incidentes durante el acto.
La Universidad de Granada se desmarca
La controversia sumó un nuevo capítulo cuando la Universidad de Granada, entidad organizadora del festival, emitió un comunicado en el que se desmarcó expresamente de la decisión de retirar a Harwicz del programa. Según trasladó la institución, la determinación fue adoptada por la dirección del propio festival en el ejercicio de su autonomía organizativa, y no respondería a una posición institucional de la Universidad. La codirección del certamen, por su parte, ha señalado —según recoge la prensa que ha seguido el caso— que la postura de la escritora sobre el conflicto en Oriente Próximo generó rechazo entre parte del estudiantado.
El episodio ha generado reacciones encontradas. Desde sectores próximos a posiciones críticas con la política del Gobierno israelí se ha defendido la legitimidad de las movilizaciones que pedían la exclusión de Harwicz, mientras que organizaciones como Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) han denunciado el episodio como un caso de censura ideológica motivado por las posiciones políticas de la autora.
Una polémica que no ensombrece, pero acompaña, al festival
Pese al ruido mediático generado por el caso Harwicz, la organización de CULTUR-ALH mantiene intacto el resto de su programación, que arrancó este domingo 21 de septiembre y se prolongará hasta el próximo 27, con decenas de encuentros, conversaciones y actividades que consolidan a Granada como sede de uno de los proyectos culturales de mayor proyección internacional del panorama español actual. El desenlace de la polémica, no obstante, queda abierto: ni la escritora ni los colectivos que reclamaron su exclusión han cerrado el debate sobre los límites entre programación cultural, presión social y libertad de expresión que este episodio ha puesto sobre la mesa.

