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Sarah Santaolalla adelanta el horario y el espíritu de su nuevo programa en La Séptima: pluralidad, pero no equidistancia

‘Santaolalla confirmó que se tratará de una cita diaria de lunes a viernes y recurrió al humor para justificar por qué descartó la franja matinal. Bromeó con padecer el mismo hábito de madrugar poco que suele atribuirse al líder de Vox, Santiago Abascal’

La comunicadora Sarah Santaolalla ha adelantado en declaraciones en un vídeo publicado por Público las claves del que será su nuevo proyecto audiovisual, un espacio de emisión diaria de lunes a viernes que ocupará la primera franja vespertina. Con tono distendido y sin rehuir la ironía política, la periodista aprovechó la ocasión para delimitar los principios éticos y editoriales que regirán su mesa de debate.

Un formato diario con horario de tarde

Al abordar el encaje horario del programa, Santaolalla confirmó que se tratará de una cita diaria de lunes a viernes y recurrió al humor para justificar por qué descartó la franja matinal. Bromeó con padecer el mismo hábito de madrugar poco que suele atribuirse al líder de Vox, Santiago Abascal, asegurando que antes del mediodía apenas se considera operativa y señalando con sarcasmo que ese ritmo biológico tardío representa probablemente el único punto en común que comparte con la extrema derecha.

Entre risas, la presentadora reconoció que se le había escapado el dato antes de tiempo, confirmando que la emisión se situará finalmente en la primera parte de la tarde y calificándose a sí misma de peligro andante a la hora de guardar confidencias sobre la producción.

Pluralidad frente a equidistancia

El núcleo de su reflexión se centró en la línea editorial que sostendrá el espacio, donde distinguió de forma tajante entre dar cabida a visiones dispares y caer en falsas simetrías. Santaolalla garantizó que la mesa contará con una notable diversidad ideológica y que sentará a analistas con cuyas tesis discrepará abiertamente, reconociendo la plena legitimidad de sus argumentos frente a posturas contrarias.a ni servirá para amparar lo que denominó espectáculos mediáticos normalizados por otros canales. Para ilustrar su límite ético, argumentó que bajo ningún concepto organizaría un debate entre un agresor sexual y su víctima para calibrar la gravedad de los hechos, defendiendo que el periodismo no puede otorgar tribuna simétrica a la vulneración de derechos básicos.

Rigor frente al relato culpabilizador

La periodista aludió asimismo a episodios recientes emitidos en cadenas privadas en torno a la crisis habitacional y al desahucio de Maricarmen. Criticó a quienes en televisión responsabilizan a las víctimas de su propia precariedad acusándolas de no haber ahorrado lo suficiente o de gestionar mal sus recursos, y advirtió de que en su plató ese tipo de intervenciones no quedarán sin réplica.

Santaolalla recalcó que, de producirse afirmaciones de esa índole, la moderación intervendrá de inmediato para frenar el discurso, desmentir los datos falsos y reclamar un mínimo de empatía humana hacia las personas en situación de vulnerabilidad social.

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