
Quién es quien en la hipotética coalición de izquierdas en Suecia
La aritmética explica por qué esta alianza, pese a sus fricciones, sigue siendo la única vía realista para desalojar a Kristersson. En el Parlamento saliente, socialdemócratas, Vänsterpartiet y Miljöpartiet sumaban 145 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta de 175. Solo la incorporación del Centerpartiet, hoy en la oposición al Gobierno de Kristersson, permite a las encuestas prever una mayoría del bloque de izquierda. Dicho de otro modo: sin el partido menos convencido de sumarse, y con el liderazgo más frágil de los cuatro, la operación no sale.
Mientras el escrutinio de las elecciones suecas avanza esta noche con un resultado todavía incierto y el bloque que aspira a desalojar a Ulf Kristersson (y a sus apoyos externos de ultraderecha) cruza los dedos. Este es el retrato de sus tres socios menores —los socialdemócratas de Andersson ya los conocen los lectores de LaVerdad.tech
El Partido de Izquierda
Nooshi Dadgostar dirige Vänsterpartiet desde octubre de 2020, cuando fue elegida por unanimidad para suceder a Jonas Sjöstedt. Su biografía es, en sí misma, un relato sobre la Suecia de acogida que hoy debate sobre inmigración: nació en 1985 en un centro de asilo de Ängelholm, adonde habían llegado sus padres huyendo de la persecución política en Irán a comienzos de los años ochenta. Creció en el barrio obrero de Lundby, en Gotemburgo, se afilió a las Juventudes de Izquierda a los 14 años y estudió Derecho en Estocolmo antes de convertirse en diputada en 2014.
Su momento de mayor proyección llegó en junio de 2021, cuando su partido votó a favor de una moción de censura —presentada por los ultraderechistas de Demócratas de Suecia— contra el entonces primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven, en protesta por un plan del Gobierno para liberalizar parcialmente el control de alquileres. Löfven cayó por 181 votos a 109, la primera vez en la historia sueca que un jefe de Gobierno era destituido por esa vía. Dadgostar forzó después la retirada de la reforma y regresó Löfven al poder, pero el episodio dejó una marca imborrable: el equilibrio entre socialdemócratas e izquierda ya nunca sería el mismo, y la revista Fokus la nombró parlamentaria del año.
Desde entonces, Vänsterpartiet exige como condición de entrada a cualquier futuro Gobierno de coalición la prohibición del lucro en la educación, la sanidad y la atención a mayores concertadas —una vieja bandera de la izquierda sueca que, significativamente, los propios socialdemócratas incorporaron a su programa en el congreso de 2025—, además de un refuerzo del control de rentas y una fiscalidad más progresiva. Es, con diferencia, el socio ideológicamente más distante del Centerpartiet dentro del hipotético bloque, y también el que arrastra una relación históricamente incómoda con la OTAN: la Alianza sueca, respaldada por la propia Andersson en 2022, nunca fue una causa cómoda para un partido nacido, hasta su cambio de nombre en 1990, como heredero directo del histórico Partido Comunista sueco.
El Partido de Centro: el socio más inestable, con su cuarto líder en cuatro años
Si hay un elemento de fragilidad estructural en el bloque, ese es el Centerpartiet. La formación llegó a esta legislatura como aliada anti-Kristersson tras romper en 2022 con el resto del antiguo bloque de centroderecha, incómoda con la creciente influencia de la ultraderecha de Åkesson. Pero desde entonces ha vivido una sucesión de liderazgos poco habitual en la tranquila política sueca: Annie Lööf, que dirigió el partido durante una década, dimitió en 2022 citando el acoso y las amenazas sufridas en el cargo; le sucedió Muharrem Demirok, después Anna-Karin Hatt —que solo aguantó de mayo a noviembre de 2025, alegando las mismas razones que Lööf—, y finalmente Elisabeth Thand Ringqvist, elegida en noviembre de 2025.
Thand Ringqvist, de 54 años, encarna un perfil distinto al de sus antecesoras: empresaria antes que política, dirigió durante más de una década la patronal de autónomos Företagarna, y solo regresó a la actividad parlamentaria en 2022 tras varios intentos fallidos de hacerse con el liderazgo del partido. Su posicionamiento declarado no es exactamente el de una socia natural del bloque de izquierda, sino el de alguien que aspira a construir «un gobierno de centro», según ha explicado la televisión pública sueca SVT, una ambigüedad que deja abierta la incógnita de hasta qué punto el Centerpartiet —liberal en lo económico, de raíces agrarias y rurales, tradicionalmente favorable a la energía nuclear y a políticas de mercado— está dispuesto a sostener un Ejecutivo con Vänsterpartiet como socio de facto.
Los Verdes: liderazgo compartido y la cicatriz de 2021
Miljöpartiet completa el bloque con su tradicional fórmula de dirección bicéfala y paritaria: desde 2023 la ejerce Daniel Helldén, urbanista y doctor por la Universidad de Estocolmo con una larga trayectoria en política municipal de transporte y movilidad en la capital, y desde abril de 2024 le acompaña Amanda Lind, exministra de Cultura, Democracia y Deporte con Löfven, que llegó al cargo tras imponerse a otras dos candidatas en un proceso interno abierto a la militancia.
Los Verdes cargan con una memoria incómoda para cualquier futuro pacto con los socialdemócratas: fueron precisamente ellos quienes, al abandonar la coalición de Andersson en noviembre de 2021 por el rechazo parlamentario de los presupuestos conjuntos, provocaron su fulminante dimisión de ocho horas como primera ministra. Programáticamente, su fricción más probable no es tanto con Andersson como con el propio Centerpartiet: los Verdes defienden el cierre gradual de la energía nuclear y una protección estricta del lobo, mientras el Centerpartiet, de fuerte implantación rural, respalda tanto la ampliación nuclear como cupos de caza del lobo para proteger a la ganadería, un choque de intereses entre el campo y la ciudad que atraviesa buena parte de la política medioambiental sueca de la última década.

