El Ayto. de Roquetas, con miles de metros cuadrados de césped artificial instalados en parques y jardines, presume de municipio verde y de un plan para ampliar zonas de sombra y mejorar la calidad del aire
Comienza la reposición de arbolado en el municipio, así lo han comunicado recientemente en sus redes sociales el Ayuntamiento de Roquetas, y lo ilustran con un vídeo en el que podemos ver como levantan ‘la moqueta’, plantan el árbol y vuelven a rodear el tronco con césped artificial.
ROQUETAS DE MAR
Así lo han hecho público recientemente en su cuenta de Facebook, adornando el texto con emoticonos de flores y plantas: ‘Arrancan los trabajos de sustitución de los árboles que necesitaban ser repuestos en distintos puntos de Roquetas de Mar, dando paso a ejemplares nuevos y más adaptados a nuestro entorno. Una actuación que va más allá de la reposición: forma parte de un plan global para ampliar las zonas de sombra en calles, plazas y espacios públicos, mejorando el confort, la calidad del aire y la vida en nuestras calles. Seguimos apostando por un municipio más verde, más habitable y preparado para el futuro.’, pero, ¿qué consecuencias tiene la instalación de ese césped artificial en nuestro entorno?
El césped artificial sube la temperatura hasta 16º
Mediciones realizadas en plena ola de calor en Almería muestran que el césped artificial es la peor opción para reducir la temperatura del suelo. En un estudio del Proyecto Superplantas, la parcela con césped artificial alcanzó 52,5 °C a las 14 h, es decir, unos 16 °C más que la temperatura del aire en ese momento, mientras que la zona con vegetación mediterránea llegó a estar casi 2 °C por debajo del aire. Esto significa que, bajo el sol de Almería, en este caso Roquetas, una superficie de césped artificial puede superar fácilmente los 50 °C y convertirse en una “plancha” que irradia calor al entorno inmediato y a las personas que la usan.
Además, el césped artificial impide servicios ecosistémicos clave: no transpira, no genera humedad por evapotranspiración, no infiltra agua de lluvia y no aporta biodiversidad. En un municipio costero con estrés hídrico y olas de calor más frecuentes, cubrir suelo con plástico es, literalmente, renunciar a enfriamiento natural, como han denunciado asociaciones como Serbal.
Microplásticos y ‘lluvia química’ desde el primer día
El césped artificial está fabricado principalmente con polímeros como polietileno y polipropileno, a los que se añaden estabilizantes UV, pigmentos y otros aditivos. Con la radiación solar, el calor y el uso, estas fibras se degradan y liberan microplásticos (< 5 mm) y nanoplásticos que se dispersan por el aire, el suelo y el agua.
Estudios recientes señalan que los microplásticos no son solo partículas inertes: contienen y liberan aditivos químicos (ftalatos, bisfenoles, estabilizantes, retardantes de llama, PFAS, metales pesados) que actúan como disruptores endocrinos (DE).
- Imitar o bloquear hormonas naturales (estrógenos, andrógenos, tiroideas).
- Alterar el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas y la función tiroidea.
- Contribuir a problemas de fertilidad, trastornos metabólicos (diabetes, obesidad), alteraciones del neurodesarrollo y mayor riesgo de ciertos cánceres hormonodependientes.
La exposición humana es continua: inhalación de polvo con fibras plásticas, ingestión de agua y alimentos contaminados y contacto dérmico. Se estima que una persona ingiere de media entre 39.000 y 52.000 partículas de microplásticos al año, y los nanoplásticos ya se han detectado en sangre, placenta, leche materna, hígado, pulmones y testículos.
Nicolás Olea: “Todos los plásticos en el medio ambiente, fragmentados, son tóxicos”
El catedrático de Medicina Nicolás Olea, de la Universidad de Granada y referente en epidemiología ambiental, ha sido muy claro: «Todos los plásticos en el medio ambiente, fragmentados, son tóxicos». Según Olea, los efectos documentados incluyen inflamación, estrés oxidativo, disfunción inmune, alteraciones metabólicas y disrupción de la microbiota.efe
Olea insiste en que la exposición a tóxicos derivados del plástico es una causa “evitable” de enfermedades cada vez más tempranas, y alerta de que la generación Z está expuesta desde el vientre materno a estos compuestos, lo que eleva el riesgo de infertilidad y cáncer a edades más jóvenes. En sus conferencias y publicaciones recientes subraya que “hemos metido a la sociedad del siglo XXI en un callejón sin salida con el plástico” y que la única salida real es reducir el consumo y evitar nuevas fuentes de exposición, especialmente en espacios públicos y entornos infantiles.infobae+3
Aplicado al caso de Roquetas, extender césped artificial en parques y zonas deportivas es, en términos de Olea, añadir una fuente adicional y evitable de plásticos fragmentados y aditivos químicos a un entorno donde ya hay sobreexposición a toda clase de plásticos y sus componentes.
En un contexto de cambio climático en el litoral almeriense, con olas de calor más largas e intensas, la prioridad debería ser maximizar superficies permeables, vegetación autóctona y sombra real, no sustituir suelo por plástico, según Serbal.
Alternativas coherentes
Si el objetivo es realmente bajar la temperatura y crear sombra, las opciones más eficaces y saludables son:
- Vegetación autóctona y adaptada: arbustos y árboles mediterráneos que requieren poca agua y ofrecen sombra y enfriamiento real.
- Suelo permeable y natural: tierra, gravas estabilizadas, pavimentos drenantes que permiten infiltración y reducen el efecto isla de calor.


