Vecinos de Albox se movilizan y piden firmas para ‘hacer justicia por el respeto que se merece nuestra patrona’

El documento, aunque habla de recuperar la fachada exterior blanca ‘manifiestan su apoyo a la reconstrucción y puesta en valor del Santuario del Saliente’

El documento de petición de firmas publicado en el grupo de Facebook Albox al día, que adjuntamos, dice lo siguiente: ‘Las personas abajo firmantes manifiestan su apoyo a la reconstrucción y puesta en valor del Santuario del Saliente, incluyendo la propuesta de recuperar su acabado exterior en color blanco, respetando siempre las indicaciones de patrimonio y las características históricas del edificio.

El documento, aunque habla de recuperar la fachada exterior blanca ‘manifiestan su apoyo a la reconstrucción y puesta en valor del Santuario del Saliente’. ¿Qué significa exactamente eso? ¿Se refieren también a la eliminación de las pinturas? ¿Se podrían eliminar las pinturas de cúpula y ábsides sin que se perdieran o se estropearan? Lo cierto es que sí. Lo explicamos.

No se trata, como se creyó en un primer momento de pintura al fresco. Toda al obra se ha realizado en el estudio del pintor y se ha traslado y ‘pegado’ adaptándose a las formas arquitectónicas disimulando las uniones. La técnica es conocida como marouflage, y para evitar que el lienzo sobre el que se ha pintado al óleo o con técnica mixta se estropee por la acción de la humedad, las sales o las grietas es muy común que el lienzo en sí sea adherido a paneles de nido de abeja o resina epóxica reforzada con malla de fibra de vidrio, por eso en las fotografía se ha podido apreciar una base ‘tramada’, un lienzo, o una tela, no sabemos si una malla de fibra de vidrio, con su trama y su urdimbre.

Como vemos, la reciente renovación del Santuario Diocesano del Saliente, en Albox (Almería), ha situado de nuevo la pintura mural en el centro del debate artístico y patrimonial. El conjunto decorativo, encargado por el Obispado de Almería en 2019 al pintor almeriense Andrés García Ibáñez, incluye una serie de escenas inspiradas en el Apocalipsis y se extiende por la cúpula, los ábsides y distintos espacios del templo.

El proyecto se desarrolló durante varios años, coincidiendo con una intervención más amplia sobre el santuario. Según informaciones publicadas con motivo de su reapertura, el ciclo llegó a reunir alrededor de una veintena de pinturas y frescos, además de otras obras incorporadas durante la fase final. La intervención incluyó también trabajos arquitectónicos, un nuevo altar de mármol blanco de Macael y la renovación del pavimento.

En relación con este conjunto se ha señalado el uso de la técnica del marouflage, como decíamos, un procedimiento que permite preparar una pintura sobre una tela para después fijarla a una superficie rígida, como un muro, una bóveda o un panel. Una obra ejecutada mediante esta técnica, marouflage, no es necesariamente un fresco en sentido estricto, aunque visualmente pueda formar parte de un programa de pintura mural y ocupe el lugar de un fresco.

Qué es el marouflage

La palabra francesa marouflage designa, en términos generales, la adhesión de una superficie flexible a un soporte rígido. Puede tratarse de una tela, un papel o una pintura que se fija a un muro, una tabla, un panel o una estructura arquitectónica. El término también se utiliza en conservación y restauración cuando una pintura se adhiere a un nuevo soporte para estabilizarla o trasladarla.mleuven

En su uso artístico, el procedimiento puede desarrollarse de la siguiente manera:

  1. El artista pinta previamente sobre una tela, que puede estar colocada en un bastidor o extendida sobre una superficie de trabajo.
  2. La tela pintada se prepara por el reverso y se aplica un adhesivo sobre el soporte.
  3. La obra se coloca sobre el muro, una tela aislante, por ejemplo de fibra de vidrio, o la superficie arquitectónica.
  4. Se presiona cuidadosamente para evitar bolsas de aire, arrugas o desprendimientos.
  5. Una vez fijada, pueden realizarse retoques, ajustes y remates directamente sobre la superficie mural.

Diferencia entre fresco y marouflage

La diferencia principal está en el lugar y el momento en que se aplica la pintura.

En el buon fresco o «fresco verdadero», el artista pinta con pigmentos diluidos en agua sobre una capa de mortero de cal todavía húmeda. La pintura queda integrada en el propio enlucido cuando este se seca y carbonata.

El marouflage ofrece ventajas prácticas importantes:

  • Permite trabajar en el estudio, sin depender de los tiempos de secado del mortero.
  • Facilita pintar grandes composiciones sobre una superficie controlable.
  • Hace posible corregir, transportar o almacenar parcialmente la obra antes de instalarla.
  • Reduce algunas dificultades propias de pintar directamente sobre una bóveda.
  • Puede utilizarse cuando la arquitectura no permite preparar un enlucido tradicional de fresco.
  • Las pinturas son más fácilmente recuperables en caso de que se quieran trasladar.

También presenta riesgos. Los adhesivos pueden envejecer, perder elasticidad o provocar tensiones entre la tela y el muro. Las variaciones de humedad y temperatura pueden generar levantamientos, bolsas, grietas o separaciones. Por este motivo, la elección de los materiales, la preparación del soporte y el control ambiental resultan decisivos.

El caso del Santuario del Saliente

El Santuario del Saliente es uno de los principales espacios religiosos y patrimoniales de la comarca del Almanzora. Su historia se remonta a una primera ermita y a la construcción posterior del santuario en el siglo XVIII. El templo alberga la imagen de la Virgen del Saliente, conocida popularmente como La Pequeñica, patrona de Albox.

El nuevo programa pictórico de Andrés García Ibáñez se inspira en el Libro del Apocalipsis y en la tradición de la pintura religiosa monumental. El propio artista ha explicado que tomó como referencias la pintura mural de finales del siglo XVIII y autores como Giambattista Tiepolo y Francisco de Goya, aunque con la intención de realizar una obra contemporánea y personal, aunque en el ambiente, y dadas las circunstancias, con el conflicto con los ‘retratos’, flota en el ambiente la conocida polémica de Miguel Ángel y el maestro de ceremonias del papa Pablo III retratado en el infierno de Dante en la Capilla Sixtina.

La intervención ha generado también esta vez debate público por la inclusión de retratos de personajes contemporáneos, por la representación del bien y del mal y por la presencia de desnudos en determinadas escenas. Las críticas se han centrado especialmente en la aparición de la alcaldesa de Albox, María del Mar Alfonso, y del antiguo alcalde Francisco Torrecillas en el programa iconográfico.

El marouflage puede entenderse en este contexto como una solución intermedia entre la pintura de caballete y la pintura arquitectónica. La obra mantiene la movilidad y el control del lienzo, pero adquiere una función mural al quedar incorporada al espacio del santuario, aunque el proceso es reversible y la spinturas se pueden recuperar intactas.

De la Quinta del Sordo al Museo del Prado: el ‘traslado’ de las Pinturas negras de Goya:

El strappo consiste en separar principalmente la película superficial de la pintura mural. Tradicionalmente se aplicaba sobre la superficie una tela impregnada con cola fuerte. Una vez seca, la tela podía arrancar consigo la capa pictórica más externa. Después se fijaba esa película a un nuevo soporte.

Es un procedimiento invasivo. Hoy se considera preferible conservar las pinturas murales in situ siempre que sea posible. El traslado solo se justifica, por lo general, cuando existen riesgos graves para la obra: ruina del edificio, humedad incontrolable, amenaza de demolición, conflictos armados o imposibilidad de garantizar su conservación o…protestas vecinales.

El ejemplo español más famoso de traslado de pintura mural es el conjunto de las Pinturas negras de Francisco de Goya.

Goya realizó estas catorce pinturas entre aproximadamente 1819 y 1823 en las paredes de dos salas de la Quinta del Sordo, una casa situada en las proximidades del río Manzanares, en Madrid. No eran frescos tradicionales: fueron pintadas directamente sobre la pared seca y con una técnica mixta en la que predominaba el óleo. El Museo del Prado las describe como pintura mural trasladada posteriormente a lienzo. El conjunto incluye obras como:

  • Saturno devorando a un hijo.
  • El aquelarre o El gran cabrón.
  • Duelo a garrotazos.
  • La romería de San Isidro.
  • El perro semihundido.
  • Las parcas.
  • El Santo Oficio.
  • Judit y Holofernes.

La operación permitió salvar las pinturas y hacerlas transportables, pero también alteró inevitablemente su naturaleza material. Lo que hoy vemos en el Prado no es exactamente la pintura integrada en los muros de la Quinta del Sordo, sino la capa pictórica trasladada y estabilizada sobre un soporte textil.

Ese no sería el caso de las pinturas de El Saliente, fácilmente recuperables despegando la fibra que soporta a su vez los lienzos de la cúpula, los ábsides y las paredes, aunque también entrañaría riesgos y no carecería de dificultades técnicas. ¿Las referencias a Goya y a sus Pinturas negras por parte de Andrés Ibáñez, el artista, tenían algo que ver con la posibilidad de que de alguna manera previera que alguna vez se pudiera producir una vuelta de sus obras a sus bastidores originales? ¿Quién sabe? De momento bebe el dulce néctar de la polémica artística y de la presencia televisiva al más puro estilo Bisbal.


Albox

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *