Rodalquilar vestido de luz
Esta edición de 2026 se celebró los días 11 y 12 de septiembre, con una programación que combinó música en directo, arte, espectáculos y gastronomía.
El pasado fin de semana, las calles de Rodalquilar volvieron a vivir una de esas citas imprescindibles: la Noche de las Velas. Una noche muy especial de luz tenue, música y paseo al fresco.

Un escenario mágico
La idea es tan sencilla como poderosa: se apaga buena parte de la iluminación habitual y se deja que sean las velas las que iluminen la noche, así se crea un ambiente íntimo casi onírico y teatral cuando cada calle, plaza y rincón de Rodalquilar se convierte en otro Rodalquilar, incluso para los que más lo conocen.

Esta edición de 2026 se celebró los días 11 y 12 de septiembre, con una programación que combinó música en directo, arte, espectáculos y gastronomía. El viernes 11 arrancó con un concierto Candlelight en el Anfiteatro de Rodalquilar, con piano, violín y soprano, marcando el tono elegante y emotivo del fin de semana.

Música, acrobacias y flamenco
El sábado 12, a las 21:00, se procedió al tradicional encendido de velas para abrir los diferenets espectáculos que se fueron sucediendo.
Entre ellos:
- Iriselectricello, un espectáculo musical con cello eléctrico.
- La Luna de Saturno, un show de acrobacias aéreas de circo contemporáneo.
- Guachi Flamenco, que puso el acento andaluz.
- Y, ya entrada la madrugada, el grupo Perjudicados cerró la velada con un concierto que alargó la fiesta hasta después de la medianoche con los grandes éxitos de las últimas décadas.

A esto se sumaron pasacalles con reverberaciones de mundos paganos y rituales nocturnos llenos de misterio, y pequeñas intervenciones artísticas que iban apareciendo según se avanzaba por el recorrido, invitando a perderse (y a encontrarse) entre callejones tenuemente iluminados.
Una experiencia compartida
La Noche de las Velas no es solo un programa de actividades; es también una forma de redescubrir Rodalquilar. La luz tenue resalta la arquitectura, el empedrado y la historia minera del núcleo, creando una atmósfera que invita a pasear por sus calles despacio, degustándolas.

