
Las diferentes varas de medir del PP: el Caso Saldaña, de Jerez, no se saldó con la dimisión/cese del concejal del PP por triplicar la tasa legal de alcoholemia al volante, fue ascendido.
Antonio Saldaña Moreno, protagonizó uno de los episodios políticos más comentados de la Jerez reciente: fue denunciado por golpear varios vehículos mientras aparcaba y, sometido a la prueba de alcoholemia, triplicó la tasa legal permitida. Años después fue ascendido y ahora es diputado autonómico.
Hace unos días, en plena Feria de Almería, acaba de dimitir/ser cesado el concejal de Cultura Diego Cruz. En mayo de 2020, el entonces portavoz del PP en el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera y en la Diputación de Cádiz, Antonio Saldaña Moreno, protagonizó uno de los episodios políticos más comentados de la Jerez reciente: fue denunciado por golpear varios vehículos mientras aparcaba y, sometido a la prueba de alcoholemia, triplicó la tasa legal permitida. Más de seis años después, y con una condena penal firme de por medio, Saldaña no solo continúa en política, sino que ha sido ascendido: hoy es diputado en el Parlamento de Andalucía. Este es el recorrido completo del caso, de principio a fin.
Los hechos: la noche del 14 de mayo de 2020
Según reconstruyeron entonces varios medios de Jerez, un vecino avisó por teléfono a la Policía Local tras presenciar cómo un vehículo golpeaba a otros varios coches estacionados mientras intentaba aparcar en una calle próxima al domicilio de Saldaña. Los agentes se personaron en el lugar y, dado que había indicios de que el conductor podía haber circulado bajo los efectos del alcohol, invitaron a Saldaña a acudir a la Jefatura de la Policía Local para someterse a la prueba correspondiente.
Saldaña se sometió a la prueba de forma colaborativa, según fuentes policiales de la época. El resultado: 0,88 miligramos de alcohol por litro de aire espirado en la primera prueba, más del triple de la tasa legal permitida (0,25 mg/l), lo que automáticamente convertía el caso en un delito penal contra la seguridad vial, tipificado en el artículo 379 del Código Penal, y no en una simple infracción administrativa.
El propio Saldaña ofreció explicaciones contradictorias en los días posteriores. En un primer momento se justificó diciendo que había bebido «unas copas de amontillado» en un bar cercano; después explicó que se trataba de una comida de trabajo relacionada con la candidatura de Jerez a una tercera Estrella Michelin, y que había tomado vino de Jerez. En sus declaraciones a los medios locales admitió el positivo sin ambages: «No te voy a negar que he dado positivo, pero no ha pasado nada más, ni he matado a nadie […]. Es verdad, he cometido un error y pido disculpas.»
La respuesta política: ‘dimisión en diferido’
La reacción del PP fue rápida pero limitada. La dirección provincial y regional del partido pidió a Saldaña la renuncia a «sus cargos públicos», en plural. Sin embargo, Saldaña optó por una salida intermedia: renunció únicamente a la portavocía del PP en la Diputación de Cádiz, pero se negó a dejar la portavocía municipal en el Ayuntamiento de Jerez, alegando que quería «centrarse en el proyecto político de Jerez». No fue expulsado del partido ni abandonó su militancia.
Esta respuesta parcial generó ya entonces división interna: una parte del PP jerezano defendía que no era «justo tirar por la borda un importante caudal político por culpa de una mala tarde», mientras otros sectores consideraban insuficiente el gesto.
La condena: julio de 2020
El caso se resolvió mediante un juicio rápido con conformidad, es decir, sin necesidad de juicio contencioso porque el acusado aceptó los hechos, lo que legalmente conlleva una reducción de un tercio de la pena. La sentencia, dictada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Jerez de la Frontera el 22 de julio de 2020, condenó a Saldaña como autor de un delito contra la seguridad vial a:
- Cuatro meses de multa, con una cuota diaria de 7 euros.
- Ocho meses de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores.
- Pago de las costas del procedimiento y de la responsabilidad civil por los daños causados a los propietarios de los vehículos golpeados.
La noticia de la condena, sin embargo, no trascendió públicamente hasta meses después, en octubre de 2020, cuando varios medios locales la sacaron a la luz en pleno rifirrafe político con el gobierno municipal de Jerez, entonces en manos del PSOE. El Ayuntamiento llegó a calificar a Saldaña de «delincuente condenado» en un comunicado, en el contexto de una polémica paralela sobre la gestión de la pandemia de COVID-19 en la ciudad.
Un detalle adicional generó controversia añadida: se supo que el vehículo que conducía Saldaña la noche de los hechos —un Honda Civic— no estaba a su nombre, sino al de una familiar de segundo grado con discapacidad reconocida, y que el coche gozaba de exención del impuesto municipal de circulación por esa condición.
El regreso a la portavocía municipal
Pese a la condena firme, Saldaña recuperó poco después la portavocía del PP en el Ayuntamiento de Jerez, de la que nunca había llegado a salir formalmente del todo. Continuó ejerciendo como concejal y portavoz municipal durante los dos años siguientes, un periodo marcado por su papel activo en la oposición al gobierno socialista de la ciudad.
La promoción: diputado autonómico (2022-2026)
El punto de inflexión en su trayectoria llegó en 2022. Tras casi once años como concejal en el Ayuntamiento de Jerez —incluyendo su etapa como primer teniente de alcalde entre 2011 y 2015, con responsabilidad en Urbanismo, Infraestructuras, Vivienda y Suelo—, Saldaña dejó su acta de concejal el 23 de agosto de 2022 al ser incluido en las listas del PP por la provincia de Cádiz para el Parlamento de Andalucía. Tomó posesión como diputado autonómico el 14 de julio de 2022.
Este movimiento coincidió con un reacomodo interno en el PP jerezano: la exalcaldesa María José García-Pelayo, presidenta del partido en la ciudad, recuperó protagonismo de cara a las elecciones municipales de 2023, desplazando a Saldaña como aspirante a la Alcaldía, un puesto al que él mismo había optado sin éxito como candidato en 2018.
Desde entonces, Saldaña ha consolidado su carrera en el plano autonómico. En la legislatura actual del Parlamento de Andalucía ejerce como portavoz de la Comisión de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, es vocal de la Comisión de Industria, Energía y Minas desde mayo de 2023, y forma parte también de la Comisión de Sanidad, Presidencia y Emergencias. Su actividad parlamentaria en los últimos meses incluye preguntas e iniciativas junto a otros diputados del Grupo Popular sobre asuntos como la islamización en centros educativos públicos o las ayudas a la vivienda de altos cargos, entre otros temas de la agenda autonómica.
La vida política sigue
El caso de Antonio Saldaña es, ante todo, un ejemplo de cómo una condena penal firme por un delito contra la seguridad vial —con daños materiales a terceros incluidos— no impidió la continuidad ni el ascenso de una carrera política en España. A diferencia de lo ocurrido con otros cargos públicos en situaciones similares, que han visto truncada su trayectoria tras hechos de menor gravedad penal, Saldaña logró capear el episodio con una salida parcial (renuncia a un solo cargo de los varios que ostentaba), sin sanción interna adicional por parte de su partido más allá de esa dimisión selectiva, y sin que la condena, una vez conocida meses después, alterara su hoja de ruta: hoy, en 2026, sigue en activo como diputado del Grupo Popular en el Parlamento de Andalucía, con responsabilidades en varias comisiones parlamentarias.
Es un caso que sigue citándose en Jerez y en toda Andalucía como ejemplo de la distancia entre la gravedad de unos hechos —conducir triplicando la tasa de alcoholemia y golpeando varios vehículos ajenos— y sus consecuencias políticas reales, que se limitaron a la pérdida temporal de un cargo de segundo orden dentro del amplio catálogo de responsabilidades que entonces ostentaba. ¿Por qué los cargos del PP, como los pimientos de Padrón, unas veces pican y otras no?

