¿Quién es Andrés García Ibáñez? Más allá de la polémica de la ‘Capilla Cosentina’ del Santuario de El Saliente de Albox
Es tan estrecha la colaboración del arquitecto y pintor Andrés García Ibáñez (Huércal-Overa, 1971) con la empresa Cosentino (fabricante de encimeras, suelos y superficies Silestone y Dekton, como el mismo Ibáñez, también en el ojo del huracán, como otras empresas internacionales del sector, por los casos de silicosis) que hay quien llama a las pinturas del Santuario de El Saliente de Albox la CAPILLA COSENTINA.
Es tan estrecha la colaboración del arquitecto y pintor Andrés García Ibáñez (Huércal-Overa, 1971) con la empresa Cosentino (fabricante de encimeras, suelos y superficies Silestone y Dekton, como el mismo Ibáñez, también en el ojo del huracán, como otras empresas internacionales del sector, por los casos de silicosis) que hay quien llama a las pinturas del Santuario de El Saliente de Albox la CAPILLA COSENTINA.
García Ibáñez, en un corto periodo de tiempo, y con la ayuda de Cosentino, el Medici almeriense, ha levantado en la provincia, y especialmente en el Valle del Almanzora, una trama de museos, fundaciones y cursos que ha puesto a Almería, en cierto modo, en el mapa artístico en cuanto a ‘realismo contemporáneo’ se refiere. Su obra, de factura académica y ambición monumental, convive con una intensa labor de gestión cultural y mecenazgo, articulada a través de la Fundación de Arte Ibáñez-Cosentino y en alianza con la Diputación de Almería y el propio grupo empresarial Cosentino.
Pero en los últimos días, el nombre de García Ibáñez ha saltado a la primera plana por otro motivo: la polémica desatada en Albox tras la inauguración de los frescos del Santuario del Saliente, un ciclo pictórico dedicado al Apocalipsis que, no ha disgustado a algunos vecinos, mientras el PSOE local acusa al artista de incluir retratos de cargos municipales y de un “uso político” del templo. El artista lo niega rotundamente y califica las críticas de “bulo difundido con intereses políticos”. ¿Qué otra cosa podría hacer, reconocerlo? Sería demasiado valiente y más propio de un artista de vanguardia de esos que tiran la piedra y no esconden la mano, porque buscan el escándalo, pero asumen las consecuencias, porque las consecuencias, el ‘diálogo’, forma parte de su ‘dialéctica’ artística.
Este artículo recorre la trayectoria de García Ibáñez, sus dos museos más emblemáticos (el Museo Casa Ibáñez en Olula del Río y el MUREC en Almería capital), su relación con Cosentino y la Diputación, y la controversia del Santuario del Saliente, un proyecto que él mismo describe como ‘la única iglesia en toda la cristiandad cuyas pinturas están dedicadas al ciclo completo del Apocalipsis’. Ni le falta ambición ni parece que tenga abuela.
Olula del Río como ‘epicentro’ del arte realista contemporáneo
Andrés García Ibáñez nació en 1971 en Huércal-Overa, aunque su vinculación familiar y vital con Olula del Río es total; de hecho, en Olula tiene su residencia y su museo monográfico. Formado en la tradición realista española, ha desarrollado un lenguaje propio que combina el dominio técnico académico con series temáticas de gran formato inspiradas en los grandes iconos más o menos trillados y ‘consensuados’ del arte, la literatura y la música (Beethoven es un leitmotiv recurrente) y la iconografía religiosa.
De cierta proyección internacional en cuanto a arte realista contemporáneo, a veces expone en la Halcyon Gallery de Londres y cuenta con decenas de exposiciones individuales y colectivas en España, Reino Unido y otros países. La crítica valora en su pintura ‘la precisión académica del dibujo, el tratamiento de la luz y su capacidad narrativa’.
En Olula del Río, García Ibáñez ha materializado su visión de un polo cultural integral. El Museo Casa Ibáñez, ubicado en la calle Museo, 7, es un edificio de más de 2.000 m² que alberga su propia obra y funciona como núcleo de un complejo más amplio conocido como “La Ciudad del Arte”.
Este espacio incluye, además del museo monográfico, el legado del fotógrafo Carlos Pérez Siquier y una completa Colección de Arte Almeriense, que recorre la producción artística de la provincia desde el siglo XIX hasta la actualidad. El conjunto se ha convertido en un referente turístico y pedagógico, pese a su lejanía, aunque el grado de conocimiento del Museo por parte de los almerienses es desgraciadamente escaso. Cada año. eso sí, acoge cursos y talleres como el Curso de Realismo y Figuración que imparten el propio García Ibáñez y Antonio López.
El museo abre de martes a domingo y ha logrado posicionar a Olula, un municipio del interior almeriense, y en el lenguaje rimbombante y algo hiperbólico sello indeleble de la Diputación de Almería, como ‘capital mundial del realismo, en palabras de la propia Diputación, que suele nombrar capital mundial de algo a cada uno de los municipios almerienses cada cierto tiempo.
MUREC: el ‘sueño’ que no acaba de hacerse realidad de un museo del realismo contemporáneo ‘vertebrador’ en Almería
Si Olula es el laboratorio, la capital es el escaparate nacional. La idea de crear un museo dedicado al realismo español contemporáneo partió del propio García Ibáñez, quien, junto a Antonio López, impulsó el proyecto que la Diputación de Almería acogió en el antiguo Hospital Provincial (Hospital de Santa María Magdalena), un edificio rehabilitado para este fin.
El Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC) abrió sus puertas el 15 de marzo de 2024 con más de 260 obras que recorren el realismo español desde principios del siglo XX hasta la actualidad, con especial protagonismo del grupo “Realistas de Madrid”. La colección permanente incluye piezas de Antonio López, Julio Romero de Torres, Joaquín Sorolla y otros grandes nombres, y se complementa con exposiciones temporales y un certamen nacional para nuevos talentos y hasta ahora ha tenido una repercusión social y una influencia cultural más bien limitada.
El acuerdo con la Diputación y el papel de la Fundación Ibáñez-Cosentino
La gestión artística del MUREC se adjudicó a la Fundación de Arte Ibáñez-Cosentino (FAIC). Según documentación pública, la Junta de Gobierno de la Diputación aprobó el 21 de agosto de 2023 la adjudicación del contrato de dirección artística y gestión del museo a la FAIC, consolidando un modelo de colaboración público-privada en el que la institución provincial aporta el inmueble y el respaldo institucional, y la fundación el comisariado, la programación y la expertise artística.
El vicepresidente y diputado de Turismo de la Diputación, Fernando Giménez, ha descrito el museo, y otra vez volvemos al lenguaje hiperbólico propio del gobierno del Partido Popular de la Diputación de Almería, como “algo que nunca hubiéramos podido soñar”, subrayando el impacto cultural y turístico del proyecto para la provincia, que desde mi punto de vista no es tal, al menos de momento, porque el interés social por el arte exige mucho tiempo, empeño y ‘saber hacer’, y eso no se improvisa.
Cosentino: de la piedra al mecenazgo cultural
La denominación completa de la fundación –Fundación de Arte Ibáñez-Cosentino– no es casual. Refleja una relación estrecha entre García Ibáñez y el grupo Cosentino, la empresa almeriense líder en superficies de cuarzo y piedra de ámbito internacional.
La fundación, nacida sin ánimo de lucro, tiene su origen en el Museo Ibáñez de Olula, donde se articuló la gran colección de arte del pintor, y cuenta con el apoyo de la familia Cosentino como patrono. Esta alianza ha permitido financiar adquisiciones de cierto nivel (como el Romero de Torres “La consagración de la copla”, comprado en 2022 para el futuro MUREC), exposiciones, cursos de formación y la propia puesta en marcha del museo de la capital.
Para Cosentino, el vínculo con García Ibáñez y el realismo es también una estrategia reputacional de marca: proyecta sus empresas más allá del ámbito industrial, asociándolas a un proyecto cultural de prestigio y raíces locales y le concede ‘influencia económica y política’ en Almería
El Saliente: siete años para pintar el Apocalipsis
Entre 2019 y 2026, García Ibáñez llevó a cabo su proyecto religioso más ambicioso: la decoración integral del Santuario del Saliente, en Albox, un templo mariano situado en un paraje elevado que domina la comarca. El encargo lo recibió del entonces obispo de Almería, Adolfo González Montes, y el artista ha trabajado durante siete años en un ciclo pictórico dedicado al Juicio Final y al Apocalipsis que cubre la cúpula, los tres ábsides y numerosas pinturas de gran formato en el interior del templo. Carecemos de información sobre la financiación del proyecto.
El programa iconográfico es ‘excepcional’: según el propio pintor, se trata de la única iglesia en toda la cristiandad cuyas pinturas están dedicadas al ciclo completo del Apocalipsis, como dijimos anteriormente. El ábside central lo preside el Cordero Pascual, mientras que en la cúpula y los muros se despliegan escenas del Libro de Juan, con ángeles, bestias, jinetes, iglesias apocalípticas y el enfrentamiento entre San Miguel y el demonio. En retablos laterales, sin conexión directa con el ciclo apocalíptico, hay pinturas dedicadas al beato Juan Ibáñez, arcipreste de Albox fusilado en 1936, con referencias a su martirio en el desierto de Tabernas, otra referencia política más.
La prensa ha bautizado a García Ibáñez como el “Miguel Ángel almeriense” y al Saliente como una suerte de Capilla Sixtina del siglo XXI, conocida ya como CAPILLA COSENTINA. El conjunto se consagró el 6 de septiembre de 2026.
La polémica: ¿políticos en los frescos?
En lugar de una plácida y festiva consagración, la inauguración del Saliente llegó acompañada de tormenta. Vecinos de Albox y miembros de la oposición del PSOE local denunciaron un uso político’ del santuario, afirmando reconocer en algunos frescos a la alcaldesa de Albox, María del Mar Alfonso (PP), a su teniente de alcaldía y al exalcalde Francisco Torrecillas, a quien situaban representado como el demonio derrotado por San Miguel.
Las críticas del PSOE se centraron en la más que presunta presencia de cargos municipales en las pinturas religiosas y otros vecinos más píos y pudorosos en la inclusión de desnudos en la cúpula, que algunos consideraron inadecuados en un templo. El PSOE de Albox denunció que se había dado “un uso político” a un espacio que “nos debe unir a todos”, y pidió que no se convirtiera en un escenario de “autobombo personal”.
La respuesta (¿cobarde?) del artista: “Todo es mentira, es un bulo”
García Ibáñez rechazó de forma categórica estas interpretaciones. En declaraciones a varios medios, aseguró que “es rotundamente falso” que las figuras representen a esas personas y calificó la polémica de ‘bulo difundido por el PSOE de Albox’ con ‘intereses políticos’.
Para el cuadro de San Miguel venciendo al demonio, explicó que se inspiró en fotografías de su hijo Alfredo (como modelo del demonio) y un amigo de este, Pedro (como San Miguel), tomadas en 2023, y aportó material fotográfico del proceso para acreditarlo. Sobre las figuras femeninas identificadas con la alcaldesa y su teniente, sostuvo que corresponden a iglesias apocalípticas inventadas (Tiatira y Pérgamo) y que los rostros son “figuras muy inventadas” tomadas de gente de su entorno, sin posados específicos. Las referencias a la Capilla Sixtina y al caso de Biagio de Casena en el fresco de El juicio final son tan obvios, como ya se ha explicado en otros artículos de LAVERDAD.TECH que ni vamos a insistir sobre la intencionalidad de Ibáñez.
El artista subrayó que el programa iconográfico fue supervisado y dirigido desde el ámbito eclesiástico y que contó en todo momento con el apoyo y beneplácito del Obispado de Almería, con lo cual reconoce que se sometió bastante más al juicio de la Iglesia local que el propio Miguel Ángel al Vaticano, y eso varios siglos después. Aun así, el malestar sigue creciendo y ya hay vecinos que siguen pidiendo, como diría Le Corbusier ‘una cruzada de lechada de cal y Diógenes’ y está recogiendo firmas para que el Santuario de El Saliente vuelva a su estado ‘original’.


