Editorial

El Editorial. Política comparada: pobre Europa

En Italia, por ejemplo, gobierna una amiga de Abascal, la dirigente del postfascista Fratelli d´Italia (Hermanos de Italia), primer verso del himno de Italia, por cierto, cuyas políticas migratorias están fracasando estrepitosamente, con un nivel de entrada de inmigrantes irregulares a Italia que duplica la entrada a España y que mantiene el récord europeo de inmigración desde hace años y años

En los últimos años hemos asistido a una auténtica ‘americanización‘ de la información, particularmente de la política, que no ha hecho sino que empobrecer el panorama informativo. Pero ¿por qué hablamos de ‘americanización‘? En los medios generalistas de EEUU al información nacional ocupa prácticamente todas las franjas horarias y en todas las principales cadenas de televisión y radio y en los principales medios escritos, salvo los dirigidos a las élites culturales y económicas que por unas razones u otras están más interesados por el mundo. Ese empobrecimiento informativo que ahora afecta a España de lleno tiene muchas razones de ser. La primera es que producir espacios televisivos de formato tertulia es barato e influye políticamente a la hora de decidir el voto. Que las audiencias de las cadenas privadas se están hundiendo por momentos es un hecho, y estarían más abajo aún si no controlaran la ‘báscula’ ellos mismos. Pero eso no significa que no sigan siendo influyentes indirectamente porque los momentos estelares de esas tertulias se repiten sin fin y a cachos en las redes sociales, compitiendo eso sí, con otro material generado directamente en redes y para redes.

Pero la cuestión que queremos plantear en este EDITORIAL es, ¿hay un exceso de información y opinión de temas de política nacional? Como ya hemos dicho, ocupar las horas de los medios en política nacional es más barato, más rentable e influye más políticamente, pero es muy posible que el espectador medio haya perdido toda perspectiva y contexto. Si en los 80 y 90 un espectador/oyente/lector de periódicos medio estaba perfectamente informado sobre la Perestroika y todo el proceso de cambios en la antigua Unión Soviética si leía a Pilar Bonet en El País o veía Informe Semanal en TVE, o escuchaba a Iñaki Gabilondo, y conocía cómo podría influir la caída del muro de Berlín en la política europea, o estaba informado de todo lo que ocurría en Latinoamérica gracias a la magnífica red de corresponsales de RTVE, etc. Ahora basta preguntarle a un adolescente, por ejemplo, cuántos presidentes de EEUU recuerda y cuántos de la Unión Europea para darnos cuenta del nivel de colonización informativa que padecemos. Y no solo eso, mientras nuestros bosques europeos arden, pero, con mucho esfuerzo y medios, se acaban controlando, África central arde íntegra y sin parar y ni siquiera se informa de ello, por mucho que dé escalofríos ver las imágenes de satélite con toda la franja que hay por debajo de la línea del ecuador en rojo fuego.

Pero es que, incluso, la información sobre nuestros vecinos Francia, Italia o Marruecos, nos llega con cuentagotas. Es tal la prudencia informativa sobre la satrapía marroquí que no ayudamos mucho, desde la sociedad civil, incluidos los medios, a impulsar información veraz sobre los gobernantes de ese país que además sería muy bien recibida por unos ciudadanos que, paradójicamente, conviven con un preocupante apagón informativo en la era de internet porque el poder de las grandes cadenas y la desinformación es muchísimo mayor que el poder de la verdad.

¿Por qué es necesaria, entonces, la política comparada? Pues porque nos ayuda a ver las cosas con suficiente perspectiva para no perder detalle, a relativizarlas y ponerlas en contexto. En Italia, por ejemplo, gobierna una amiga de Abascal, la dirigente del postfascista Fratelli d´Italia (Hermanos de Italia), primer verso del himno de Italia, por cierto, cuyas políticas migratorias están fracasando estrepitosamente, con un nivel de entrada de inmigrantes irregulares a Italia que duplica la entrada a España y que mantiene el récord europeo de inmigración desde hace años y años. Pero la cosa no acaba aquí. Meloni paga con el dinero de los italianos campos de concentración de inmigrantes en Albania, un modelo que es un fracaso porque en ningún momento ha descendido el número de inmigrantes que penetran en Italia de manera irregular, y, pese a ese fracaso, quiere que la Unión Europea impulse ese tipo de campos por toda la geografía, en la periferia europea, en África y en Medio Oriente. No sabemos si también querrá llegar a una acuerdo con EEUU y usar Guantánamo o el país cárcel, El Salvador, para contener a los ‘fratelli’ latinoamericanos, que son la comunidad que mayor número de entradas aportan a España. Dar lecciones de economía a España, cuando Italia crece cuatro veces menos que España desde hace años, o dar lecciones sobre inmigración con el récord europeo de entrada de inmigrantes irregulares mientras tus colegas de Vox en España hablan de militarización de las fronteras y hacen el ridículo andando solos por al orillita del mar de Ceuta por temor a que los increpen y los ‘echen’ de la Ciudad autónoma es simplemente patético.

Una vez más se confirma que el ‘pez’ de la extrema derecha muere por la boca, parole, parole, parole. Y una vez más queda claro que al extrema derecha es el invento de las élites para convencer con discursos de odio, banderas y falso patriotismo lo que no pueden conseguir por las vías liberal-conservadores habituales porque sencillamente las políticas de derechas no tienen más remedio, dada la crisis sistémica, la caída de EEUU como hegemón y el ascenso imparable de un mudo con múltiples polos, de elegir entre las élites económicas y la gente, los votantes, que es lo que más les preocupa, los votos, y por supuesto han apostado por las éltes porque para eso están ahí. El problema para Europa es que estos ‘vendidos’ antipatriotas y antieuropeístas están muy dispuestos a entregar la cuchara a EEUU y a los señores tecnofeudales que ven como China y otros países emergentes les comen terreno y sobre todo les quitan la capacidad hegemónica en aspectos geoestratégicos fundamentales.

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