La aritmética explica por qué esta alianza, pese a sus fricciones, sigue siendo la única vía realista para desalojar a Kristersson. En el Parlamento saliente, socialdemócratas, Vänsterpartiet y Miljöpartiet sumaban 145 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta de 175. Solo la incorporación del Centerpartiet, hoy en la oposición al Gobierno de Kristersson, permite a las encuestas prever una mayoría del bloque de izquierda. Dicho de otro modo: sin el partido menos convencido de sumarse, y con el liderazgo más frágil de los cuatro, la operación no sale.